Las izquierdas en punto muerto
Oct. 22 , 2008
En los años 50, Raúl Ampuero escribió un influyente libro sobre la parálisis que afectaba a la izquierda de su época. Esa izquierda era una fuerza mucho más homogénea que la actual, obrera o trabajadora y, en todos los casos, popular. Más allá de los matices, se trataba de una izquierda de la cual era posible hablar al singular.

Hoy la situación es radicalmente distinta. En primer lugar, porque su carácter “popular” ha dejado de referirse a clases sociales o a un “pueblo” claramente identificables, al abrirse hacia otros mundos vitales: mujeres, etnias, medioambiente, minorías sexuales. ¿En qué sentido se puede decir que estos grupos o temas de sociedad son portadores de algún tipo de definición del socialismo, en circunstancias que hasta 1973 no eran ni siquiera aludidos por la retórica y las doctrinas dominantes en la izquierda?
No lo sabemos, excepto por la intuición de que sobre esos grupos y temas se ciernen lógicas de dominación, respecto de las cuales el capitalismo no necesariamente tiene mucho que ver. Hemos, entonces, pasado desde una izquierda singular y popular, a formas plurales de la izquierda, de características contradictorias, embargada por la indefinición doctrinaria y a veces ambigua respecto de algunas expresiones populistas de la izquierda latinoamericana.
Tal vez la principal contradicción es su dificultad para reconocerse en las transformaciones sociales provocadas por varias reformas de envergadura de los gobierno de la Concertación: desde el Auge a la reforma previsional, pasando por la regular disminución de la pobreza absoluta y la universalización de la cobertura escolar, entre muchos otros aspectos.
Es cierto: la pésima distribución del ingreso y el peso de las desigualdades en Chile son el lado oscuro de la fuerza concertacionista, no así las metas de calidad educacional y tratamiento de la pobreza relativa, al ser objetos nuevos de controversia. Sin embargo, no es razón suficiente para minusvalorar lo que se ha alcanzado. Para hacerlo, bien valdría la pena interrogar estas transformaciones en términos de redistribución del bienestar, a la luz de un pequeño Estado benefactor de tácito corte socialdemócrata que se aviene mal con el “modelo neoliberal” que imperaría en Chile.
Peses a todo, se observa una creciente “demanda de izquierda” tanto en el PS-PPD como en la izquierda extraparlamentaria. ¿Equivalencia de posiciones o aparente coincidencia de retóricas? Ni lo uno ni lo otro, sino una común opacidad sobre lo que se pretende, debido a indefiniciones políticas que impiden reconocerse en lo obrado y nombrarlo con claridad, y que inhiben incursionar en proyectos y programas de reforma social, de reorganización del poder político y de redistribución del bienestar. Es esta opacidad la que da pie a la ambigüedad, por ejemplo respecto de Chávez, cuyo populismo sustentado en las propiedades extrainstitucionales de líder puede aún suscitar en algunos pocos díscolos el vértigo por la vía rápida al socialismo irracional.
Lo extraño en estas izquierdas en punto muerto es el uso retórico del socialismo, sin mediar bosquejos del tipo de relaciones sociales y de instituciones que le serían consustanciales, y del que suponemos es una promesa de coordinaciones amplias y de cooperación universal. Si esa es la promesa, entonces la pregunta es bajo qué modalidades programáticas ella se materializa en una democracia representativa, construyendo mayorías políticas a partir de mayorías sociales. Si no se le responde de manera inteligente, la confusión seguirá dominando.




Rodrigo Ahumada
Director
Escuela de Ciencia Política
Universidad Gabriela Mistral
Posted by rodrigo ahumada durán on October 22, 2008 at 11:59 AM CLST #
Saludos
Posted by Francisco Fernández on October 23, 2008 at 04:31 PM CLST #
Posted by Roberto Cisternas on October 23, 2008 at 04:43 PM CLST #
Posted by Carlos Peralta on October 23, 2008 at 04:47 PM CLST #