Augusto Góngora

Góngora en Fragmentos

 

Libros conversando en la oscuridad (del Kindle2 y otras cosas)

Feb. 17 , 2009

7 Comments

El crepúsculo continúa su viaje hacia la noche y buscando otros fuegos me refugio en la biblioteca. Allí convivo con centenares de libros que se resisten al orden y que entran en pánico y se esconden cuando ven que me aproximo con cara de querer ordenarlos. Entonces se transforman en un montón de historias con histeria recordando a Borges cuando decía que ordenar la biblioteca es, en el fondo, una manera de hacer crítica literaria.


Tienen razón, porque las pocas veces que hago orden actúo sin piedad. Los que importan acá, cerca y a la vista, los que ya leí y me interesaron, en los estantes de arriba, no tan lejos por si vuelvo a enamorarme y estos otros, mediocres, se van a los estantes de abajo, a llenarse de polvo y olvido, o se regalan. Pero, intento no hacer un orden perfecto porque cuando busco un libro sin saber exactamente donde está disfruto el placer de viajar por los estantes explorando mundos y me voy encontrando con viejos amores o descubro amores posibles que aún no he leído.




Mis libros son locuaces y mienten sin pudor. En los momentos más íntimos conversan de un estante a otro y en ciertas ocasiones se confiesan. Son unas fieras cuando critican, a menudo tienen el mal gusto de citarse a sí mismos y cuando la hipocresía les parece conveniente no dudan en sobarse el lomo.


Odian los blogs por chantas e improvisados. De televisión prefieren no hablar (menos mal).


Y por estos días les vienen ataques convulsivos por la aparición del Kindle2 y dicen que es un artefacto digital horrible, frío, gris, sin olor y más encima fanfarrón (“Que se precia y hace alarde de lo que no es”), y entonces se cuelgan del cronista español del diario El País José Antonio Millán para decir que “no se trata sólo de leer… la cosa va de hojearlos, comprarlos, exhibirlos, coleccionarlos, prestarlos, a veces recuperarlos y olerlos…”


Al llegar la oscuridad, cansados ya de tanta paranoia, se instala en ellos la melancolía. Murmuran historias terribles de los tiempos en que fueron quemados en plena calle y recriminan sin piedad al Libro Blanco, que es casi el único que por esos años se salvó.


Luego comentan con estupor el gesto del poeta Luis Omar Cáceres que por los años treinta, indignado por las erratas de su primer y único libro publicado, quemó en el jardín de su casa todos los ejemplares que logró recuperar.


Desde la segunda fila del estante que está al lado de la ventana Fahrenheit 451 dice, orguloso, que en sus páginas se denuncia a una sociedad en la que los bomberos queman libros para evitar que las personas puedan pensar por sí mismas. La estantería completa se queda en silencio. Así es que el tal Cáceres, continúa Farenheit 451, aunque haya dicho que “cuando nada se espera de la vida, algo debe esperarse de la muerte”, no tiene perdón, y lo que tendría que haber hecho es darle duro al editor porque errar demasiado no es humano.


No es para tanto, afirma displicente Juana de Arco desde el estante superior lo que desata nuevamente una trifulca, los insultos van y vienen, la batalla se generaliza y, como siempre, todos aprovechan la oportunidad para darle duro al Diccionario acusándolo de glotón y arrogante, de prepotente y autoritario. Mientras tanto, la Enciclopedia mira para el techo tratando de pasar piola.





Más tarde, para no aburrirse, matan las horas fusilando traductores, descuerando prologuistas y denunciando a los apócrifos mientras, recostado en el sillón, simulo dormir y me entero de chismes, pelambres y traiciones.



Comments:

Ahhhh.... a los mios les pasa lo mismo, pero son mas autocompasivos, debido a que mi familia los trata como si fueran estorbos... y al igual que un perro que nadie quiere excepto el amo, cuando me ven empiezan a mover las hojas de alegría....

Posted by Ismael on February 17, 2009 at 06:58 PM CLST #

Muy intereante, es como Augusto en el país de los libros vivos.
Si pones la "biblia" junto al "Código Da Vinci", se desata la tercera guerra.

Posted by Nayareth Pino on February 17, 2009 at 11:10 PM CLST #

El periodista Góngora omitió hablar de "los libros no nacidos" en algunos países como Cuba, donde autores chilenos y cubanos no son publicados porque así "evitan que la gente pueda pensar por si misma". Tan terrible como Farenheit 451 es 0º Kelvin (temperatura de congelamiento absoluto), es decir,la nula posibilidad de imprimir o dar a conocer libros, que no sean los permitidos por el censor de turno.

Posted by Manuel López on February 18, 2009 at 10:18 AM CLST #

Todos queremos a los libros, pero no tiene sentido hablar en contra del pobre Kindle2, mi biblioteca seguirá creciendo con o sin Kindle2 y con o sin él seguire queriendo a los libros de papel, y ahora gracias a ese "artefacto digital horrible" puedo sentir el impensado placer de llevarlos a todos conmigo en el bolsillo interior de mi chaqueta.

Nadie quiere reemplazar a nadie, muchos menos a los viejos libros, no inventemos polarizaciones absurdas.

Posted by andres on February 18, 2009 at 10:50 PM CLST #

...¿de qué conversarán los míos?, creo intuirlo. Esta noche escucharé en silencio.

Posted by Susana Ascencio on February 20, 2009 at 10:19 AM CLST #

La frialdad podrà estar en la prosa, pero nunca en la pantalla o en el papel.
Creo impostante considerar el tema ecològico y cuantos arboles se cortan por libro que leemos.
Saludos.

Posted by Juan Pablo on February 21, 2009 at 01:42 AM CLST #

Que curioso...justo hoy ordené mi biblioteca. Yo, al igual que tú, me emociono cuando lo hago y se me despierta una ansiedad tremenda, porque quisiera releer todos los libros que me gustaron y leer aquellos que aún no he podido.

Posted by Carolina on February 21, 2009 at 11:37 PM CLST #

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