El futuro llegó, pero pasó de largo
Dec. 10 , 2008
Viene año electoral, el futuro se va a poner de moda: propuestas, ofertas, ofertones. La vida es dura. Por otra parte, el futurólogo Ray Hammond describe cómo será el futuro el 2030: los computadores igualarán en capacidad a la mente humana, y esta dejará de ser predominante. Glup.
Arranco para otro lado. En su libro “La modernidad líquida” Zygmunt Bauman, sociólogo polaco, plantea que vivimos a una velocidad que arrasa con las permanencias. “Hoy en día, la felicidad se asocia con la movilidad y no con un lugar. A la contemplación de los ilustrados – dice- sucede la aceleración de los disueltos.”
Nos estamos desintegrando. El debate es de larga data y me hizo releer “El shock del futuro”, un libro escrito en 1970 por el sociólogo norteamericano Alvin Toffler. Allí analizaba el tema de la velocidad del cambio y su impacto en la vida de las personas. El futuro está invadiendo el presente, advertía.

La raza humana, dijo Toffler, necesitó millones de años para alcanzar en 1880, gracias a la locomotora a vapor, los 150 km por hora. En los Sesenta, cápsulas espaciales sobrevolaron la Tierra a 35.000 km por hora. Y ahora la distancia entre Santiago y Japón es un click, o sea, nada.
Otro índice. La relación de la cantidad de años entre la introducción de un adelanto tecnológico en el mercado y el momento de su máxima de producción. Antes de 1920 con la aspiradora, la cocina eléctrica y el frigorífico entre una y otra fase pasaron 34 años.
En el período 1939/1959, en cambio, con la TV, la lavadora y la secadora de platos pasaron sólo 8 años entre las dos fases.
Ahora es más rápido aún. Entre la creación de You Tube y su venta a Google en 1.600 millones de dólares pasaron menos de 3 años, en rigor, 29 meses.

El futuro invade el presente, decía Toffler en 1970. En realidad, vino en 1982 con “Blade Runner” y lo trajo Ridley Scott inspirado en Philip Dick, que se murió ese mismo año. Se fue y nos dejó el futuro. No tardó en darse cuenta de lo que iba a suceder. En 1968 había escrito “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, novela en la que se basó la película.
El asunto es que el futuro nos miró, no le interesamos y siguió de largo. Quizá ahora el futuro yace en la prehistoria. Lo perdimos. La arqueología ahora tendría que dedicarse a buscar el futuro. Puede estar en el Paleolítico, observando a un hombre en una caverna que está pintando una imagen para transformar el mundo. Las imágenes de ahora, en cambio, se miran a sí mismas y dejan todo igual, no cambian nada.
Vuelvo a Zygmunt Bauman. Afirma que la sociedad líquida que se caracteriza por flujos cada vez más acelerados que generaran sensaciones de incertidumbre, inseguridad y vulnerabilidad.
La velocidad hace que todo sea fugaz, efímero. La obsolescencia aumenta y nos rodea, vamos cada día más rápido. Pónganse casco, cinturón de seguridad o lo que tengan a mano porque en cualquier instante nos vamos a caer.
"Ya nada dura sino hasta la medida del cansancio, el mundo ha agotado sus sentidos y no hay otra parte adonde ir”, dice Bauman.
¿Se puede tener sentido viviendo sólo el presente? No. Quizá nuestra salvación ahora está a nuestras espaldas y caminando por la memoria capaz que nos lleguemos a encontrar de nuevo con el futuro.




A todos quienes tienen tribunas para expresar opiniones, utilícenlas aportando sustancia, de preferencia intentando educar al lector.
Posted by Sergio Sotomayor on December 10, 2008 at 09:28 AM CLST #
"El futuró llegó hace rato".
Posted by Roberto on December 10, 2008 at 10:30 AM CLST #
Posted by gabriela on December 10, 2008 at 11:14 AM CLST #
No matemos este espacio, como sucedió con ATINA Chile...y aprendamos de las experiencias Bloggeras.
Posted by ssaranguiz@gmail.com on December 10, 2008 at 11:29 PM CLST #