Batallas de estatuas y poderes
Oct. 20 , 2009
Ernst Gombrich en “La historia del arte” relata que en el 480 a. C. los persas invaden Atenas y destruyen edificios, templos y estatuas. Años después Pericles vuelve a construirlas.
Recuerda el historiador que casi todas las estatuas famosas del mundo antiguo fueron destruidas porque “luego del triunfo de la cristiandad, se consideró deber piadoso romper toda estatua de los dioses odiados”, es decir, las de los griegos.
Esto, según la especialista en Mitología, Edith Hamilton, se debía a que “los griegos crearon a los dioses a su imagen y semejanza, algo que nunca antes había concebido la mente humana.”
Gubern, en “Del bisonte a la realidad virtual”, señala que “la hedonista cultura grecolatina se situó en las antípodas del rigorismo icónico hebreo, con su (…) culto al cuerpo humano en brillantes exaltaciones figurativas.”
El origen de la deslegitimación moral de la imagen se halla en el Antiguo Testamento, Éxodo 20, 4, que prohíbe la producción de imágenes. Este tabú venía impuesto, dice Gubern, por el monoteísmo del pueblo judío, “opuesto frontalmente a la idolatría pagana, y para preservar la creencia en un dios superior e invisible e impedir su contaminación por parte de las culturas idolátricas…”
La batalla teológica tuvo muchos frentes y fue larga. Recién en el Segundo Concilio de Nicea, en el año 787, se restableció, con algunas restricciones, la legitimación de las imágenes: estas debían ser austeras, y sobrias, lo que marcaría un período del arte religioso, para limitarse a cumplir un humilde rol de intermediarias porque la veneración no debía ser hacia la imagen sino trasladarse al original.
En el terreno del poder y de las disputas simbólicas ocurre lo mismo que con la historia: la escriben los vencedores. Con las estatuas pasa lo mismo, unas caen estrepitosamente cuando cambia el eje del poder y otras se levantan, lo que siempre es más complejo que destruirlas.
Llegar a instalar la estatua del Presidente Salvador Allende en la Plaza de la Constitución vino de un convencimiento profundo de que Allende la merecía y seguramente pasó por un complejo proceso de negociaciones, como siempre ocurre en democracia porque en las dictaduras basta que el tirano de turno lo desee para que su estatua se instale.
En el caso de la polémica por la estatua de Juan Pablo II en la Plaza José Domingo Gómez Rojas se mezclan asuntos urbanísticos, religiosos, simbólicos, etc. A mi lo que más me importa es que no se cambie el nombre de la plaza: Gómez Rojas, poeta, es el primer mártir universitario que fue sometido a torturas, enviado a la Penitenciaría y luego a la casa de orates, donde el 29 de septiembre de 1920, sumido en la desesperación, se suicida. Lo que más me importa de todo esto es que no se olvide.
El poder se funda no sólo en la fuerza sino que también requiere de un discurso simbólico que construya, desde cierto punto de vista, el imaginario de cada sociedad. Por eso en 2003, el ejército estadounidense derribó, con gran despliegue mediático, una de las mil estatuas de Sadam Hussein en Irak. El 2004 manifestantes de la ciudad de Caracas derribaron, y secuestraron por algunas horas, una estatua de Cristóbal Colón que había sido inaugurada en 1904. Y por estos días Egipto exige a Alemania la devolución del busto de Nefertiti, que tiene 3.300 años de antigüedad, el que habría sido sacado ilegalmente del país. Los acontecimientos históricos levantan o derriban estatuas y no faltan los coleccionistas, o países, que se las roban.
Pigmalión se fue en otra porque no se robó nada y optó por realizar la estatua de una joven tan perfecta que terminó enamorándose de ella. Según relata Ovidio, “… se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente…”





Posted by Marcelo on October 21, 2009 at 10:07 AM CLST #
Posted by Alejandro Barruel O. on October 21, 2009 at 10:37 AM CLST #
Posted by eliana on October 21, 2009 at 12:37 PM CLST #
Me gustaría que la Universidad San Sebastián se pronunciara a través de su Facultad de Arquitectura.
Es un proyecto prepotente.
Posted by Chopan on October 21, 2009 at 01:11 PM CLST #
Posted by Cristóbal on October 21, 2009 at 02:39 PM CLST #
Posted by jaime on October 21, 2009 at 04:59 PM CLST #
Posted by Angel on October 21, 2009 at 07:08 PM CLST #
Labase o pedestal es enorme,pero la figura de el y de dos niños que los acompañan son de un tamaño casi real. Esto hace que se vea bien proporcionado a pesar de estar instalado en un lugar con relativa
poca perspectiva. Viendo las imagenes gigantes de J.P ll, creo que deberian ponerla en la cumbre de un cerro. Por que no el Santa Lucia?
Posted by ALFREDO on October 21, 2009 at 07:15 PM CLST #
Partimos con un tema pequeño y fácil (la mayoría de la gente concuerda; el proyecto de Boza es una mierda) espero que más adelante podamos volver a alzar la voz ante atropellos inmensos contra la ciudad y sus barrios.
Bien por los arquitectos y el colegio que parece vivir luego de unos... mmmm 50 años en silencio
Posted by Pablo on October 21, 2009 at 11:30 PM CLST #
Posted by Johnny galvez Bugueño on October 22, 2009 at 01:48 AM CLST #
Posted by Gi Espinoza on October 22, 2009 at 02:15 AM CLST #
Y acostado, boca arriba, para que mire las nubes y las estrellas.
Es una mejor ubicacion.
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Posted by AXL SONTAG on October 23, 2009 at 11:34 PM CLST #
Sobre estatuas más o menos no nos interesa solo debemos preocuparnos que lleguen hombres dignos al poder y lo mas importante que no sean ladrones como los que hoy nos gobiernan.!!!!
Posted by Emilio Espinoza Manriquez on October 27, 2009 at 11:39 AM CLST #
Posted by kary on October 27, 2009 at 10:00 PM CLST #