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COP15, Copenhague: Climagate y El peso del liderazgo para subir la cumbre
12.04.2009 | 2 Comments
Historia y Origen
Desde el 7 al 18 de diciembre se encuentra por realizarse la Conferencia Mundial sobre Cambio Climático organizada por la Naciones Unidas COP15, en el marco de buscar un acuerdo global de cara a enfrentar uno de los mayores desafíos a los cuales se enfrenta nuestra humanidad. Durante los próximos días se llevará a cabo una de las negociaciones políticas a nivel multilateral de mayor relevancia a nivel global, la cual involucrará el destino 7000 millones de personas y donde la postura que adopten los denominados países desarrollados, en vías de desarrollo y subdesarrollados transparentarán sus expectativas que tienen unos de otros en un tema que nos está afectando ya a todos.
En 1987, el informe “Nuestro Futuro Común” emitido por la comisión Brundtland, se le atribuyó el posicionamiento público del concepto “Desarrollo Sustentable” definido incompletamente como la misión de “Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades". Hoy el concepto se ha ampliado hasta convertirse realmente en una ideología o macro-relato del progreso esperado de las naciones siendo adecuada para el contexto complejo de la sociedad actual de globalización, estado de crisis social global, fortalecimiento de las democracias, ciclos de crisis financieras, etc. Actualmente, esta se ha redefinido como “el mejoramiento de la calidad de vida que se mantiene en el tiempo en base a un equilibrio social, ambiental y económico sin comprometer la calidad de vida de las generaciones futuras”. En el debate sobre el tema, un error común es relacionar el concepto “Desarrollo Sustentable” exclusivamente con los temas ambientales, abarcando también el aspecto social y el aspecto económico. Lo anterior ha llevado a confundir acciones vistas como de sustentabilidad con maquillaje o greenwashing a nivel individual, académico, público y privado.
Desde 1988, post comisión Brundtland, las organizaciones especiales de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) y de meteorología (OMM), crearon lo que hoy conocemos como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) con el objetivo de evaluar los alcances mundiales de los efectos del calentamiento global producto de la acumulación de gases con efecto invernadero. Su misión es desarrollar acuerdos y estrategias comunes para hacer frente a la adaptación a los previstos cambios futuros.
Este grupo de expertos revisa y expone los informes basados en la evidencia científica de reconocidos autores agrupados por áreas temáticas (más de 1200 científicos, entre ellos representantes nacionales). Estos autores son seleccionados por sus trayectorias en diversas áreas de las ciencias, los cuales deben exponer sobre los riesgos que el calentamiento global y cambio climático poseen sobre nuestro planeta. La tarea de los autores consiste básicamente en recopilar, analizar y emitir informes basados en el conocimiento disponible en la literatura internacional a nivel de publicaciones indexadas; publicaciones las cuales requieren pasar por el procedimiento de revisión crítica de pares. A nivel global, y del IPCC, la tendencia de los estudios climáticos es expandirse hacia otras áreas del conocimiento más allá de las ciencias físicas, la química y la biología, como lo son la tecnología, humanidades y ciencias económicas, con el fin de centrar el debate a nivel político, globalizado, a nivel de estudios sociales y humanísticos sobre las consecuencias del cambio climático a nivel de sociedades.
Por medio de la presentación de cuatro informes (1990, 1995, 2001 y 2007) y con el objeto de crear conciencia a nivel del público y político, el IPCC ha socializado las principales conclusiones acerca de la aceleración de los procesos de cambios ambientales. Tal aceleración se debe a la concentración estimada de CO2 atmosférico ha alcanzado las 385 ppm (partes por millón), 100 ppm más que la era preindustrial y la mayor de los últimos 650.000 años. Tal aumento de las concentraciones ha llevado a estimar la alteración de los ciclos bio-geoquímicos que regulan los balances de masa de CO2 (relación entre los flujos de entrada y salida de CO2), que permiten mantenerlo en concentraciones relativamente constantes en el tiempo. Tal aumento de las concentraciones de CO2 (denominada por su forma como curva J) y de gases de efecto invernadero ha permitido correlacionar tal aumento con los cambios de temperatura sufridos los últimos 10 años (0,74 grados aprox.) sobre la base del seguimiento de las mediciones y datos climatológicos .
Los datos climatológicos recopilados hasta el momento han permitido la elaboración de modelos predictivos para proyectar posibles escenarios futuros. Estos modelos han predicho que la temperatura media de la tierra continuará aumentando bajo el comportamiento de las mismas variables actualmente medidas. Sin embargo, el grado y la duración de este aumento como la gravedad de sus consecuencias dependerán de la rapidez y la eficacia con la que se limiten las emisiones de gases de efecto invernadero.
A pesar de existir un acuerdo sobre el grado de calentamiento global, en el último informe del IPCC se ha declarado la relación causal de este fenómeno con la acción antropogénica, principalmente debido al consumo de combustible fósiles. Por tanto, las conclusiones generales del último informe sostienen que el calentamiento global es una realidad y el factor más significativo es la emisión de gases de efecto invernadero como resultado de las actividades humanas.
La internacionalización de estos temas llega a su punto máximo con la declaración de los principios adoptados desde el Protocolo de Kyoto y COP7, donde fueron definidos los mecanismos que han permitido reducir emisiones de países y empresas. Este acuerdo que culmina la próxima semana diferenció a los países como integrantes del Anexo I (comprometidos en disminuir sus emisiones) y Anexo II (que declaran pero no poseen obligación de reducir) permitiendo que empresas y países puedan reducir sus emisiones de CO2 allí donde sea más económico, por ejemplo en un país en desarrollo, implicando la transferencia de recursos tecnológicos, financieros y técnicas a los países en desarrollo.
Escepticismo y discusión científica: El Manto oscuro del Climagate y la cumbre
En relación a este punto, la postura acerca del cambio climático y calentamiento global ha generado fuertes controversias al interior de la comunidad científica, en especial después del cuarto informe del IPCC donde asume causalidad entre la acumulación de gases y calentamiento global asociando tales efectos directamente a la actividad antropogénica.
La comunidad científica, en especial aquellos asociados a la climatología, geografía y ciencias de la tierra, en ningún caso niegan la realidad de la actividad humana en estos últimos 50 años como tampoco niegan la acumulación de gases con efecto invernadero donde las concentraciones de CO2 se han disparado, y tampoco niegan el aumento de temperatura los últimos 10 años, sino más bien critican los sistemas de recolección de datos que han sido elegidos sobre ciertos puntos del planeta como también la crítica a los modelos de simulación que han proyectado diferentes escenarios y que explicarían como se manifestarían los fenómenos en los próximos 100 años. Tales modelos han sido criticados principalmente por cierta facción de la comunidad científica que afirman su inexactitud y su margen de error.
Al interior de la comunidad científica siempre ha existido este tipo de debates, debido a que es una de las formas sobre las cuales se construye la ciencia. Basta sólo con recordar la controversia y escepticismo inicial generado acerca de la vinculación del Virus de Inmunodeficiencia Humana (V.I.H) con la causalidad del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (S.I.D.A) o de la asociación de la presencia de Helicobacter Pylori con gastritis y úlcera duodenal debido a la falta inicial de evidencia en el cumplimiento de los postulados de Koch.
¿Por qué se ha dado pie al escepticismo? En este sentido miembros de la comunidad, críticos de los modelos, han solicitado los datos obtenidos de las mediciones tanto el GISS (Goddard Institute for Space Studies) de la NASA como el CRU (Climatic Research Unit, University of East Anglia), los principales centros de la teoría del calentamiento global. Estos se han negado a facilitar los datos sobre los que basan sus estudios hasta tal extremo que podrían haber violado las leyes de transparencia de sus respectivos países como de los acuerdos de la comunidad científica, donde sabemos que la publicación de artículos en revistas indexadas puede ser sometida a prueba bajo la disponibilidad completa de los datos publicados, algo que no ha existido.
Lo anterior se agrava hace dos semanas cuando producto un ataque informático se obtiene acceso a numerosos correos electrónicos donde se ratifica la omisión de datos en los análisis como la solicitud de borrar incluso alguno de ellos. Estos correos, entre académicos comprometidos y los distintos centros, ponen un manto de incertidumbre sobre los resultados de los modelos propuestos, siendo hoy considerados incluso como exagerados y por consiguiente provocando un fuerte impacto en la percepción de la opinión pública. El impacto ha sido a tal extremo, que esto ha sido tomado como argumento por escépticos no científicos y población en general que el calentamiento global puede no estar ocurriendo, haciendo caer al calentamiento global y cambio climático en una simple teoría hasta llegar al punto de ser un fraude global. Incluso es más, se ha criticado a los paneles de expertos por estar relacionados entre ellos en numerosas publicaciones como coautores, donde haría falta de criticismo entre ellos mismos en el análisis de los resultados obtenidos.
En su defensa, los rumores en la comunidad científica dicen que el grupo de expertos que niega el cambio climático como consecuencia de la actividad humana estarían siendo financiados por facciones interesadas y miembros del gobierno de los Estados Unidos; país que no ha ratificado los acuerdos y que un compromiso pondría un alta incertidumbre acerca de los impactos en su economía. Lamentablemente esto traspasa la línea de las ciencias hacia el campo de la opinión pública, aumentando las presiones en las negociaciones en vista de COP15.
¿Cuál es la relevancia acerca de la discusión al interior de la comunidad científica? Demasiada, debido que al salir a la opinión pública esta crea confusión haciendo aparecer que existe una división entre la comunidad, sirviendo de argumentos para los tomadores de decisión y políticos escépticos que en general, sin ser expertos en los temas, los han tomado como argumento válido a modo de verdad absoluta para defender que estos procesos son una falacia o no existen, influenciando finalmente las posturas de los representantes en la próxima cumbre.
Política internacional y negociaciones.
En el campo de la política internacional el ambiente de negociaciones ha sido impulsado más bien por la presión pública hacia aquellos países que no han ratificado los acuerdos de reducción de gases. En este sentido Estados Unidos, en especial la administración de Obama, ha logrado grandes avances en la materia al considerar a los gases de efecto invernadero como riesgosos para la salud, pudiendo presentar normativas al respecto. Sin embargo, el aplazamiento en el senado sobre una ley de cambio climático para después de la cumbre pone un manto de dudas acerca de la libertad de movimiento de la propia administración de Obama en la firma de acuerdos de reducción de gases con otros países.
Por otra parte China, un país no desarrollado pero sí uno de los más contaminantes junto a países como India, Brasil y México han puesto en la discusión intergubernamental la visión de justicia y democracia ambiental, donde su postura en torno a los acuerdos de reducción de gases ha sido de adoptar compromisos voluntarios pero con la llamada de alerta hacia los países desarrollados sobre la injusticia en desmedro de los no desarrollados. Estos últimos, reclaman que de adoptar mayores compromisos pueden potencialmente frenar su desarrollo económico; mientras que los ya desarrollados y principales causantes de la situación actual ya lograron tal grado de avance que los compromete con adoptar un compromiso mayor de transferir sus beneficios ya ganados a quienes hoy nos los tienen, o sea asumir su responsabilidad social internacional.
Por su parte, la comunidad Europea, presionada principalmente por la sociedad civil, ha sido una de las voces de promover un compromiso entre todos para la reducción de emisiones. Sin embargo, su principal limitante radica en que ha sido una de las zonas fuertemente azotada por la crisis financiera, donde se han presentado fuertes presiones internas en torno al cuanto y al cómo financiar los desarrollos necesarios para alcanzar los acuerdos y objetivos comprometidos. Es más, para algunas facciones políticas los ha llevado a pensar que un acuerdo global los puede llevar a profundizar su crisis. Un ejemplo de esto lo es España, la cual presenta un alto índice de desempleo y donde no se visualiza su salida de la crisis a corto plazo.
¿Qué pasa en América Latina y el Caribe? A mi juicio este no ha sido un tema posicionado en la agenda, siendo paradójicamente una región altamente vulnerable al calentamiento global. Preocupados principalmente en el fortalecimiento de las democracias, como lo es el caso de Honduras, no existe un acuerdo entre la región pro a favor de una postura en común como bloque negociante. Una excepción y quien ha marcado el liderazgo en la región lo ha sido Brasil que se ha asociado a las grandes potencias emergentes. Lo anterior se ve ratificado en las cumbres como una UNASUR, MERCOSUR u otras bilaterales donde los temas de discusión son otros, como limítrofes, de seguridad, democracias, etc. dejando a nuestra región fuera de ser una de las voces relevantes en estos temas, que no han sido tema ni han marcado agenda. Es más, en las principales escuelas de gobierno, economía e ingeniería que en el extranjero que sí aportan al desarrollo de políticas públicas ambientales no somos ni siquiera objeto de estudio en las principales líneas de investigación, donde las relaciones con Asia, Europa y África marcan la agenda internacional.
Lo anterior es un grave error que hemos de pagar muy caro. Las principales naciones entre sus acuerdos bilaterales han puesto sobre la agenda que a pesar de no existir un acuerdo de reducción de emisiones vinculante, se han proyectado a forjar acuerdos comerciales comunes para el desarrollo e investigación de nuevas tecnologías. Nuestro silencio nos hará pagar una cuenta muy cara en relación a que aquellos que logren fortalecer sus economías de forma verde, los cuales serán los principales proveedores tecnológicos en nuevas GreenTechs, y que producto de nuestra desidia deberemos tarde o temprano tener que importarlas camuflándolas de “transferencia tecnológica”, justificando nuestra falta de interés con la excusa de falta de capital humano, innovación y que hay otros problemas más importantes como la delincuencia o la superación de la pobreza, olvidando nuevamente el concepto de Desarrollo Sustentable en politicas públicas.
Aún más, Chile se posiciona como un país de procesos democráticos fortalecidos, de presentar una adecuada institucionalidad para ingresar a grupos selectos como el de la OCDE y de ser fuente de atracción de inversiones. Sin embargo, creo que no se han medido las futuras repercusiones al largo plazo, donde deberemos dejar de ser autocomplacientes al compararnos con países de la región, sino más bien deberemos adoptar nuevas métricas de comparación con países que nos llevan la delantera en estos procesos, y desde los cuales se desarrollarán las principales tecnologías futuras.
Nuevas exigencias y estándares nos han impuesto desafíos a los cuales ya no podremos maquillar como tampoco hacernos los sordos cuando se nos compare como un país con una de las mayores tasa de producción de emisiones per cápita a nivel mundial. Chile, quizá junto a Brasil, podría posicionarse internacionalmente ejerciendo el liderazgo necesario para poder transformarnos en referente de regional movilizando a todos nuestros vecinos en Latinoamérica y el Caribe hacia una postura común. El ingreso a la OCDE nos está dejando bien posicionados con países al otro lado del continente, pero nuevamente en relación a nuestros vecinos nos deja como un país aislado, lejano y poco amigable.
La región y obviamente Chile no ha tomado el peso de esta cumbre y de internalizar estos temas a nivel país, ya que con plantar árboles, cambiar refrigeradores o creer que sólo ser eficientes energéticamente se solucionará el gran problema no estaremos avanzando hacia el desafío que planteó la comisión Brundtland en 1987 que es alcanzar el Desarrollo Sustentable.
Palabras al cierre
En conclusión, optimismo no hay sobre un acuerdo vinculante en la comunidad internacional; sin embargo, ya existen presiones muy fuertes desde los consumidores, privados y sociedad civil para empujar a sus actores políticos a tomar acciones concretas más allá de una declaración de buenas intenciones, por medio de acciones basadas en metas voluntarias con el desarrollo de indicadores transversales que muestren el progreso de sus compromisos.
Finalmente, independiente del criticismo acerca de los efectos del calentamiento global, una conclusión es que nuestra sociedad no puede seguir creciendo en todos los ámbitos como ya lo veníamos haciendo desde la era industrial, sino más bien que el cambio conductual ha llegado para quedarse.
El principal objetivo desde hoy en adelante es trabajar para alcanzar un Desarrollo Sustentable basado en tecnologías limpias, el reemplazo de combustibles fósiles por energías renovables como el desarrollo de nuevas políticas públicas integrales intersectoriales acordes para un nuevo tipo de gobernabilidad. El Desarrollo Sustentable es y será uno de los grandes temas del siglo 21, dejando atrás la percepción que los temas relacionados a medioambiente son un tema más a cumplir en una agenda de gobierno para dar respuesta a un grupo de individuos verdes y ambientalistas; porque ahora el Desarrollo Sustentable y la adaptación al cambio junto con el nuevo estilo y líneas de desarrollo económico y social son la agenda de los nuevos gobiernos, donde Chile y la región (con la excepción de Brasil), nos estamos quedando muy atrás.




Posted by 200.27.224.20 on December 07, 2009 at 05:50 PM CLST #
Posted by adolfo uribe on December 08, 2009 at 03:52 PM CLST #