Alvaro Clarke

Compartiendo visiones

 

Gobierno corporativo: una gran deuda

Mar. 03 , 2009

6 Comments

Publicado en Ideas & Debates, La Tercera

Sir Kenneth Arrow, destacado economista inglés y Nobel de Economía,
señalaba en su escrito "regalos e intercambios" que "virtualmente toda
transacción comercial lleva, en sí misma, un elemento de confianza, y
con toda seguridad cualquier transacción realizada durante un período
de tiempo". La confianza es especialmente importante para los
inversionistas que adquieren valores que representan promesas sobre
flujos futuros.


El gobierno corporativo puede ser visto como
la garantía de esa confianza. Las normas, procesos y patrones de
conducta que constituyen un buen gobierno no son sustitutos de la
honestidad y competencia de los trabajadores y ejecutivos de una
compañía. Tampoco son, por sí mismos, suficientes para asegurar un buen
desempeño económico. Pero su presencia resulta fundamental para que los
inversionistas -o contribuyentes en caso de las firmas del Estado-
puedan tener mayor confianza en la información y decisiones que emanen
de las juntas de accionistas, directorios o ejecutivos de la empresa.
En definitiva, la calidad del gobierno corporativo guarda relación con
la credibilidad de las instituciones.


Existe evidencia
empírica de que un buen gobierno corporativo no sólo redunda en un
menor costo financiero, mejorando la posición competitiva de la firma,
sino que también logra mejorar la administración de una sociedad.
Adecuados checks and balances dentro de la organización facilitan el
pensamiento estratégico y dan perspectivas diferentes a la gerencia.
Directores independientes, competentes y prestigiados pueden realizar
aportes clave en el proceso de toma de decisiones y crear valor de
largo plazo. El que estas compañías sean del Estado agrega un
componente de responsabilidad adicional a las instancias a cargo de su
gestión: se trata de recursos de todos los chilenos.


Chile
tiene todavía una importante deuda en esta materia. Sin embargo, la
inminente entrada a la OECD significará acelerar su cumplimiento, según
señaló un artículo de La Tercera el pasado domingo. Un elemento central
en las recomendaciones de la OECD es la separación de los distintos
roles del Estado: empresario, regulador y hacedor de política. Es
justamente este punto el que hace incompatible el ser ministro y
director de estas compañías, ya que existe un evidente conflicto de
interés. Un ejemplo patente de lo anterior fue la última negociación
colectiva de Codelco, donde la intervención pública de varios ministros
alejó la estrategia de la empresa de una línea técnicamente eficiente,
con significativos costos para el país.


Conceptualmente, el
tema de fondo es el de gobernabilidad en el sector público y las
empresas son sólo una parte de ello. También es trascendental
incorporar a esta agenda a otras entidades del Estado que demandan
modernizar su estructura de gobierno, como hospitales públicos,
servicios públicos, universidades, colegios públicos y subvencionados,
etc., que son también unidades productivas donde el Estado contribuye a
su financiamiento y, en la mayor parte de los casos, tiene limitados
derechos de control.


Estoy seguro de que hay un amplio campo
de eficiencia por ganar si este tema se toma cabalmente y como
prioritario en la agenda del país. Instalar en estas entidades una
estructura de gobierno moderna mejorará la eficiencia de largo plazo y,
por tanto, va a liberar recursos para los usos alternativos que
disponga la sociedad. Desde este punto de vista, los requerimientos de
la OECD son una gran oportunidad para modernizar el país.



Comments:

Alvaro, me parece adecuado incluir este tipo de debate sobretodo en períodos donde la crisis mundial genera demanda en diversas sectores del país, presionando a realizar actos "populistas" y que redundan finalmente en una baja rentabilidad social en el mediano y largo plazo. Esto, sin mencionar que la evidencia muestra que estro se ve aumentado por la mayor propensión a la corrupción en períodos de mayor turbulencia económica.

Posted by Claudio Chile on March 03, 2009 at 10:26 AM CLST #

Considerar hospitales y escuelas como meras unidades productivas es bastante restringido. ¿Debemos cerrar todas las escuelas unidocentes porque son muy caras y poco eficientes?, ¿cómo medimos el impacto social que tendría sobre los niños el separarlos a temprana edad de sus padres para estudiar en un internado?.
Me parece muy bien aplicar criterios económicos para las empresas sean o no del Estado. Pero es peligroso extender demasiado el concepto.

Posted by Pedro Escobar on March 03, 2009 at 12:49 PM CLST #

Interesantísima la columna, creo que las unidades productivas deben ser integradas por profesionales de la gestión y que sean capaces de mejorar las deficiencias pero también con un criterio de optimización de recursos.

Pedro, creo que confundes ser ineficientes y que sean cerradas, nadie dice eso, pero claramente hay que mejorarlas, la salud, educación deben ser prioridad para los chilenos, mira desde este punto de vista, con una buena salud y educación puedes hacer mucho.

Posted by Manuel on March 03, 2009 at 01:32 PM CLST #

Ok. en mi casa tengo un gobierno corporativo: mi señora, mi suegra y yo. Debo reconocer que me autoproclamé presidente del directorio y, en función del cargo, jamás permitiré que mi vecino integre la mesa. Pienso, digo... sería como el embajador de EE.UU viviendo en La Moneda...

Posted by danilo on March 03, 2009 at 02:37 PM CLST #

Mmmm... no te creo Mr. Clarke, de hecho por pensamientos neoliberales como el suyo, es que hay una crisis grave, si no terminal del sistema hoy en día. Expresiones como "baja rentabilidad social" de Claudio Chile, me hace pensar incluso, en la limpieza racial de Hitler en los treintas. Hay que transformar este sistema y hacerlo menos competitivo y más solidario, no hay de otra. Saludos.

Posted by monreal on March 03, 2009 at 02:50 PM CLST #

Un buen gobierno corporativo, serio, constructivo, con la misión de velar por los accionistas y todos los stakeholders y no con el mero afán de elevar a categoría de ídolos de corto plazo a los ejecutivos de grandes empresas internacionales, probablemente causantes en gran parte de la crisis actual, nos hubiera evitado estar pasando los malos ratos actuales. Tratemos de establecer buenos gobiernos corporativos en nuestro mercado, con seriedad y profesionalismo, sobretodo en las empresas públicas

Posted by antonio palaz on March 04, 2009 at 03:30 PM CLST #

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