Revisión Técnica: El iPad de Google
Oct. 14 , 2011
Muchas veces la decisión para comprar un Gadget pasa más por la filosofía tras el producto que por sus especificaciones. Un caso típico es el de los celulares: un iPhone contra un Android es mucho más que una guerra de tamaños y procesadores. Por un lado, tenemos una experiencia cerrada pero simple, diseñada para funcionar sin meter mucha mano, algo que gran parte de los usuarios agradece.
Los equipos Android, en tanto, suelen venir con más opciones: la memoria se puede agrandar, tienen soporte para aplicaciones no oficiales y sin meter mucha mano se puede crear un equipo a la medida. Y eso es lo que uno espera. Por lo mismo, me sorprendió que la Galaxy Tab 10.1 de Samsung fuera un tiro en la dirección opuesta. Una vía que lo acerca mucho más al iPad que a su exitosa línea de smartphones.
Por fuera son casi idénticos. Fue cosa de pasearlo un rato para que su pantalla con borde plateado fuera confundida por varios por un iPad. El equipo, además, omite elementos claves para los que pensamos en un equipo Android: no tiene memoria expandible, no tiene conexión HDMI incorporada e, incuso, el puerto USB usa un cable diseñado sólo para el tablet. No culpo a Apple por decir que las tabletas son parecidas. Algo de razón deben tener.
A favor del equipo hay que decir que por dentro, la experiencia es diferente, para bien y para mal. Lo bueno es que tiene los beneficios de la versión 3.0 de Android que hemos descrito antes.
Navegar por internet es un placer, ya que usa una versión modificada de Chrome -con pestañas y todo- que permite ver las páginas tal como en un computador, con soporte Flash y todo.
Sus pantallas son más personalizables, pero también es más difícil su uso. Es posible crear el escritorio perfecto, pero toma tiempo, paciencia y a veces pone al equipo más lento.
Las aplicaciones tampoco ayudan. El Android Market crece y hoy compite al menos en variedad con la tienda de Apple, pero el soporte para tabletas es nulo comparado con las miles de aplicaciones exclusivas para iPad.
Al contrario, acá hay que acostumbrarse a versiones hechas para teléfonos pero agrandadas, nada bueno ni en lo estético ni en lo funcional. Una pena, porque las aplicaciones que trae el equipo por defecto, como Gmail, Google Maps, el reproductor de música y YouTube hacen excelente uso de la pantalla de la tableta. Es decir, las cosas se pueden hacer, pero nadie las ha diseñado.
Del resto destaco la pantalla, de mucha mejor resolución que la de su competencia y que muestra contenido de manera más nítida.
La tableta también es, en el papel, más poderosa que el iPad 2, pero no tiene cómo demostrarlo. La Xoom de Motorola, por ejemplo, permitía mostrar su contenido en un LCD o grabar en Full HD. Ninguna de esas cosas es posible en la Galaxy.
Y es cierto que alguna vez dije que la gente no quería más tablets, sólo quería iPads. En ese sentido, sí, la Galaxy Tab 10.1 puede ser un gran sucedáneo, sobre todo para los que no congenian con el mundo Apple. Pero se nota que al equipo le falta ambición para más, para al menos intentar algo diferente.
Lo bueno:
Mayor contacto. La conectividad de la tableta de Samsung con los servicios de Google es total. Por ejemplo, utiliza la plataforma de Google Talk para hacer videochats con su cámara frontal, lo que le permite llegar a mucha más gente que con el Facetime del iPad.
Lo malo:
Formato incómodo. Si bien el peso de este dispositivo portátil y su delgadez son adecuados, la pantalla de 10 pulgadas que ofrece sirve muy bien para ver contenido, pero no para crearlo. Debieron haber seguido la fórmula de 7 pulgadas de su primer sistema.
¿Para quién?:
Multiuso. Una de las principales características de la Galaxy Tab 10.1 de Samsung es que permite tener diferentes cuentas asociadas a una única tableta, lo que hace que aparato sea ideal para ser utilizada y compartida en casa o en algún entorno de trabajo.




