Axel Christiansen

Bárbaro Digital

 

LG-BL40: Un gusto adquirido

Dec. 17 , 2009

1 Comments

 


Soy uno de esos fenómenos de la naturaleza a los que no les gusta el chocolate. Bueno, a veces soporto el blanco, pero por lo general no me derrito frente a los bombones, alfajores y barras con avellanas.

Por lo mismo, cuando supe que me tocaría revisar el LG-BL40 –más conocido como “Chocolate”- temí que pudiera pasar lo mismo que con el dulce: que fuese algo diseñado para gustarle a todos, menos a mi. No estuve tan lejos.

Mi primera impresión fue de extrañeza, y es que la forma del Chocolate no es para nada usual: posee una pantalla extra ancha –de formato 21:9, mucho mayor al llamado widescreen, que es 16:9- de 12 centímetros de largo que difícilmente pudo entrar en mi bolsillo. Fue la primera pista: el equipo está hecho para llevarse en un bolso, cartera o chaqueta, no en la incomodidad del pantalón.

Luego llegaron los comentarios –particularmente de mujeres y personas mucho más preocupadas de la estética que yo- de lo bonito que era el celular, mientras yo miraba sin entender nada: lo que para mí era un control remoto sin botones, para otros se convertía en un objeto deseable, lo que fue la segunda  pista: es un teléfono con estilo, cosa que yo suelo pasar por alto.

Superado el impasse, decidí ir por lo que mejor se hacer y lo que más me gusta: encenderlo y comenzar a juguetear con su interior. Y vaya que hay cosas que comentar. Comencemos con lo bueno.

El LG-BL40, como habrán podido adivinar por la ausencia de botones, es un teléfono táctil. Posee pantalla capacitiva, lo que significa que hay que usar los dedos y no un lapicito para maniobrarla. De lujo. No es tan veloz como el iPhone, pero funciona.

Con respecto a modelos de la misma marca, la respuesta de la pantalla ha mejorado considerablemente, aunque por la particular forma del celular es fácil pasar a llevar botones que uno no quiere. Cosa de práctica.  Eso si, la interfaz gráfica “S-Class” sigue deseando mucho que desear y hace uno se demore más en encontrar los que uno busca que en activarlo. Demasido desorden.

Consejo: olvídese del modo “ahorro de energía”. La mejor forma de disfrutar el teléfono es con el brillo al máximo: se resaltan más los colores y hasta puede usarse a la luz del día. No lo olvide.

Otro punto alto es la cámara, de 5 megapíxeles, pero con gran cantidad de opciones para modificar. La posibilidad de cambiar de modo y cambiar el brillo sin entrar a un menú es fantástica y los resultados, más que satisfactorios. Lo malo es que, justo en esta parte, los controles táctiles no responden tan bien como antes. Es como si el celular no quisiera que salieras del modo cámara.

Y quizás tiene razón, pues es explorando las otras funciones del teléfono donde comienzan a aparecer los problemas más evidentes de este modelo. En particular, mi peor experiencia ocurrió usando una de mis aplicaciones favoritas: navegar por internet.

No es que el software sea malo en sí, pero la forma de la pantalla atenta en contra de la experiencia de la navegación. Simplemente es demasiado ancha y demasiado angosta para experimentar la web.
Explico. Cuando se sostiene de manera vertical, uno puede “navegar” a través de las porciones de las páginas arrastrando los dedos y agrandando con el multitouch. Es incómodo pero funciona, hasta que uno quiere escribir algo. En modo vertical, el teclado es numérico, por lo que hay que escribir con el típico sistema “ABC-DEF”, donde cada número tiene 3 letras. Una lata.

Por suerte, al girar el celular el acelerómetro detecta el modo horizontal y no presenta un generoso teclado QWERTY, es decir, con todas las letras. El problema es que el teclado ocupa la mitad de la pantalla –una pantalla de por sí muy angosta- nublando parte de la visión. Y lo peor es que en modo horizontal, el celular adaptar automáticamente el sitio a la pantalla, dejando una letra demasiado diminuta.  Y si a eso le agregamos que ciertos botones no funcionan hasta verse grandes, solo queda decir que la navegación es un desastre.

Lo que es una lástima, considerando el poder y la capacidad del equipo. El “Chocolate” tiene multitasking, es decir, puede correr más de una aplicación a la vez. Lamentablemente no hay tantos programas como para hacer gala de aquello y la mayoría corre como “widgets”, esa página dentro del sistema diseñada para tener toda la información en un lugar. Fuera de eso, poco puede hacerse pues, nuevamente, la pantalla hace difícil adaptar nuevas aplicaciones, ya sean juegos o nuevos programas.

Finalmente, me di cuenta de que, tal como el chocolate, es un tema de gustos. El LG-BL40 es un equipo pensado para los amantes del estilo y el multimedia (más de alguno agradecerá poder ver películas en formato 21:9), pero para un usuario que requiere estar hiperconectado, como yo, el equipo queda al debe.

Por lo general uno prefiere que sobre a que falte, pero en el caso de los celulares, siento que es mejor acotar a áreas específicas. El Chocolate se presenta como un equipo que puede hacer mucho, pero las mismas razones que lo hacen brillar en un aspecto, hacen que caiga en otro.

Y es que aunque sea muy dulce, o muy amargo, la reacción al final es la misma: hay que acostumbrarse.



Comments:

Toda la razón, lo tuve en mis manos y es un equipo elegante y fino a la vista y al tacto.Recuerdo que lo quise abrir..jajaja hiper perna..
Creo que este tipo de equipos es para los que disfrutan explorándolo y sacándole el máximo de rendimiento. O sea para mi no...
Y como dices bien, es cosa de gustos, aunque yo adore el chocolate, prefiero en tecnología lo funcional y práctico.

Posted by vero on December 17, 2009 at 11:40 PM CLST #

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