Heavy Rain: La ilusión de la libertad
Mar. 04 , 2010
Se que pocos tendrán el tiempo, la dedicación y la paciencia para hacerlo, pero la mejor forma de disfrutar a Heavy Rain, la última apuesta de Sony y el estudio Quantic Dream para PS3 es jugarlo de corrido, de principio a fin.
Es cierto, son 9 horas (poco comparado con otras obras épicas), pero es la mejor forma de mantener viva la ilusión que hace de Heavy Rain una experiencia única: que cada acción que hagamos tenga su consecuencia.
Por años, los gamers hemos sido adoctrinados para entender la realidad de los juegos como un mundo donde el fin justifica los medios. Si algo nos molesta, la solución más eficiente es eliminarlo, algo que dentro del contexto de entretenimiento digital es aceptado y hasta divertido.
Desde el primer goomba que aparece en Super Mario Bros hasta el último zombie de la horda de Left 4 Dead, un gamer elimina durante su vida miles incluso millones de enemigos sin dudarlo. Está dentro del código que debemos seguir. Un gamer busca el control y mientras más poderosos sea, el juego tiende a ser más divertido. ¿Pero cuantas veces nos ponemos a dudar antes de ejecutar a alguien?
Heavy Rain toma todo lo que hemos aprendido durante estos años, lo desecha y a cambio nos pone un batido hecho de gráficas de alta resolución, controles de movimiento, cinematografía y una pizca de complejidad moral servido muy frío.
En vez de héroes poderosos, nos encontramos con cuatro protagonistas cuyas vidas son lo más opuesto que pueda encontrarse en un videojuego: las escenas, música, diálogos y trama están creadas para sentir constantemente un sentimiento de adversidad, de patetismo y pena, que si bien nunca logra llegar a las lágrimas, sirve para al menos descolocar al jugador y colocarlo en una nueva posición.
Todos los personajes viven, desde su propia perspectiva, la historia de un asesino en serie que rapta a niños y los ahoga con agua de lluvia. Descubrir al asesino es un largo camino, donde, asumiendo los cuatro roles se deberá investigar, pelear y otras acciones que, para no arruinar la sorpresa, no contaré.
Nosotros, al tomar el mando, no sólo tomamos el (escaso) control de los movimientos de los personajes, sino también de sus pensamientos, frases, y decisiones en momentos críticos. Mediante el uso de gestos y controles contextuales (movimientos que cambian dependiendo del objeto que se tiene al frente) el jugador podrá realizar acciones que van desde afeitarse hasta decidir si matar o no a alguien, pasando por cambiar pañales y secarse con una toalla.
Y muchas de las cosas que uno hace en Heavy Rain son, realmente inesperadas, llegando a causar risa o desesperación. Y es que Heavy Rain está diseñado, más que para entretener, para causar emociones.
Es, en realidad, una película interactiva donde el jugador asume roles tanto de director como de actor. Es director al momento de definir el rumbo que tomará la historia y como quiere que sus personajes reaccionen, pero también actor al momento de entrar en las escenas de acción, donde los reflejos determinan finalmente el destino del personaje.
Rompiendo otra convención, Heavy Rain no tiene "Game Over", todas las escenas terminan y el juego sigue con los efectos que allí hayan ocurrido. Esto incluso significa que si un personaje muere (que puede pasar), muere para siempre y los cambios físicos también se mantienen.
Y, aunque muchas de estas escenas efectivamente dan libertad al jugador, en otras se trata más bien de un truco, pues se haga lo que se haga, el resultado será lo mismo. Por ejemplo, en una escena cuando el protagonista busca un billete, siempre aparecerá en el último, para mantener la tensión.
Pero es a través de sus debilidades que puede quebrarse la magia que sostiene todo el juego. Si se piensa lo suficiente, quedan a la vista varios "hoyos" en el argumento que en una obra de Hollywood no perdonaría. Por lo mismo, mientras más pausas se tomen jugando Heavy Rain, más fácil será criticarlo, y más rápido se irá su efecto.
Heavy Rain es un juego especial, único, y por lo mismo muy recomendable. Si bien no es una historia por la que pagaría en un cine o serie de TV, el elemento de interactividad e identificación con los personajes hace que sea mucho más atractiva en esta nueva plataforma.
Tampoco es un juego para reemplazar a aventuras más hardcore como Call of Duty, Borderlands o GTA, pero es una gran distracción al fin y al cabo. Así que ya lo sabe: apague las luces, compre cabritas, invite a unos amigos y entre todos déjense engañar por la propuesta de Quantic Dream. 9 horas después, valdrá la pena.





En Pixfans lo hicieron pebre, pero el tipo SOLAMENTE jugó el demo,y e recomienda a David Cage fijarse en grandes juegos que redefinieron los videojuegos http://bit.ly/bIq99D
Posted by Cristián Valderrama on March 04, 2010 at 02:39 PM CLST #
Posted by walter on March 06, 2010 at 01:58 PM CLST #