Axel Christiansen

Bárbaro Digital

 

Fable 3: Y sigo siendo el rey

Oct. 26 , 2010

2 Comments

 

Para ser un juego sobre la realeza de un lugar llamado Albión, Fable 3 está pensado completamente para la masa, siendo el juego más accesible de la saga creada por el británico Peter Molyneux.

“La revolución” es el tema que une a la experiencia. Las primeras máquinas han llegado a Albión pero con un alto costo: el rey Logan se ha vuelto un tirano que el protagonista debe derrocar, a pesar de ser tu hermano (aunque la verdad el vínculo nunca se desarrolla y siempre se ve como un enemigo). Uno puede escoger al principio si es príncipe o princesa. Yo escogí princesa porque estoy harto de salvarlas y de una vez por todas merece ser la heroína.

El giro de esta oportunidad es que la primera parte del juego uno se dedica a reunir aliados para quitarle la corona a Logan y la segunda mitad te toca ser rey, una instancia donde las ya clásicas opciones morales de los juegos de Molyneux cobran un interesante giro.

Pero para llegar a ser rey, primero hay que pelear, y en eso, el juego no difiere de la fórmula que ha consagrado a la saga: el héroe debe visitar pueblos, realizar misiones, generar amistades y con eso, ganarse la confianza de los líderes para sumar apoyo a la revolución.

La primera mitad es un Fable clásico, y la fórmula se mantiene fresca gracias a combates dinámicos y simples, mezclados con ambientes gráficamente bellos, contrastados con los modelos de los personajes que en si no son muy novedosos.

Pero es en la segunda mitad del juego donde todo cobra realmente sentido. Cuando uno asume el reinado es cuando realmente las acciones realizadas anteriormente comienzan a valer. En gran parte porque a cada pueblo que el personaje libera, viene asociada una promesa que se firma con la foto del usuario, como construir una academia, mejorar la calidad de vida o proteger un edificio.

El problema está en que cuando llegas al trono, una vidente te avisa de que en un año más se aproxima un hecho que, no adelantaré, pero cambia la perspectiva completa del juego.

Como rey ahora el personaje toma otra importancia. Un consejero lleva su agenda que consiste principalmente en mantener el erario del reino lo más fuerte posible para enfrentar la amenaza que llega.

Allí es cuando entran en el juego las audiencias tiene el rey –o reina- en el palacio real donde hay que tomar decisiones que pueden aumentar o disminuir los recursos del reino. Allí es cuando hay que sacarse el sombrero frente a los guionistas, ya que los dilemas planteados realmente de hacen dudar en romper o no la promesa y arriesgar la popularidad a costa de más recursos.

Dado que la historia está ambientada en una era industrial, la mayoría de los dilemas están basados en hechos que pueden ocurrir hoy en día, por lo que la moral del personaje se mezcla en algún minuto con tu propia moral. Al final nunca sabes si decides por lo que tus valores te dicen que hacer o por lo que tu personaje haría, considerando el alto costo que tiene.

El único problema de esta parte es que las audiencias no son tantas como uno hubiese querido, aunque me sorprendí de las cosas que puedo llegar a hacer en una situación límite (aunque sea digital). Además, los diálogos del juego siempre te harán sentir que la opción que tomaste es la incorrecta.

Ahora bien, es cierto que la gracia de Fable es que el jugador tiene la libertad de ser como quiere y que sus acciones tengan consecuencias, pero siento que la parte personal, en donde el personaje entabla relaciones con los miembros de un pueblo es muy débil, y por ende, nunca la desarrollé. Eso no impidió que me convirtiera en reina al llegar la hora decisiva, pero si hizo que me perdiera gran parte del juego.

Historia real: para probar el sistema de relaciones en el juego, conocí una cantinera en Brightwall. Luego de conseguir la experiencia necesaria para hacer amigos, decidí serlo y casarme con ella (en Fable hay matrimonios homosexuales y la posibilidad de adoptar hijos).

¿Qué pasó? El resto de las misiones eran tan entretenidas y la historia avanzaba tan rápido que nunca más la visité. Cuando volví al pueblo, ya siendo reina, el divorcio ya estaba hecho.

Otro detalle a considerar es el doblaje. La edición que llega a Chile está totalmente en español y con doblaje mexicano, es decir, las mismas voces que escuchamos en series de TV están en el juego (¿cuándo fue la última vez que tuviste como mayordomo a Homero Simpson?).

Lo que sí hay es un fallo en las mezclas del audio, ya que a veces las conversaciones que se escuchan al pasar se escuchan más fuertes que lo que uno mismo va diciendo.

Pero al llegar a la cortina de créditos quedé con una sensación un tanto extraña. Es cierto que los juegos de Fable son más cortos que lo normal porque invitan a experimentar, a volver a jugarlo tomando otras opciones para ver cómo cambia todo, pero en realidad no estoy seguro si importa lo que quiero cambiar.

Sí, es entretenido ver como tu arma cambia dependiendo de qué enemigos mates con ellas, pero estando ya en Fable 3 esperaría algo más avanzado en cuanto a la creación de una reputación o consecuencias morales de mis actos.

Es divertido, pero ya no basta con catalogar a tu héroe de “bueno” o “malo”, si las personas de un pueblo van a seguir tratándome igual si aparezco vestido de bandido, en pijama o de pollo (sí, hay un traje de pollo). Las mayores contradicciones y consecuencias morales aparecen al final de juego y se van cuando ya empiezas a tomarles el peso.

De todas maneras, Fable 3 es uno de esos juegos que no llevan la M de Mature por ser sanguinario, sino que cuenta con un humor y situaciones hechas para personas adultas que de otra forma pasarían de alto, que van desde comentarios sobre la guerra de Irak hasta la posibilidad de jugar en línea con un compañero, casarse y crear una familia.

Dicho sea de paso, el modo cooperativo del juego es uno de sus puntos más fuertes y mejorados. Junto con la posibilidad de casarse con un amigo en línea, ahora cada personaje podrá guardar sus propios objetos y tener camaras separadas.

Es un juego corto y que llama a la experimentación, a ver que pasaría si en vez de hacer A hubiese hecho B y ver si efectivamente eso cambia la historia o introduce un simple cambio estético.

Personalmente, sigo pensando que mientras más real quiera tratar de ser un juego, más evidente se hacen sus fallas y en el caso de Fable 3, aun siendo un entretenido juego de aventuras, el manejo de la moral sigue siendo un accesorio más que un elemento de juego.



Comments:

Hola Axel

¿Te suena un programa de podcast llamado Game Over?, es español. Lo menciono porque a Molyneux siempre lo tienen de casero. Y al momento de imitarlo lo hacen con acento argentino.

www.portalgameover.com

Y lo molestan especialmente con el Fable 3, porque al parecer tendrá un mundo màs grande, tendrá más personajes y una mayor cantidad de bugs.

Si es por mundo abierto, me quedo con el "Geteá Palito Vé", aparto que tengo PS3 (ni ahí con pagar para jugar online).


Saludos.

Posted by Brus Güein on October 26, 2010 at 10:39 AM CLST #

q tal... el doblaje de Fable 3 me dejo buen sabor de boca, es extraordinario, saber que es de los juegos con mejor reparto, eso me deja satisfecho

Posted by enrique on November 06, 2010 at 03:56 PM CLST #

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