Adolfo Castillo

Poder Ciudadano

 

Los actuales perfiles de la política

Sep. 01 , 2011

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En 1993 Norbert Lechner  escribió: "En  lugar  de  una  mayor libertad de elección  del ciudadano y una mayor transparencia de las decisiones  políticas, la entronización de la racionalidad económica significa primordialmente la consagración de criterios  mercantiles en la política: el dinero, la competencia, el éxito individual", trazando los malestares  con el tipo de   política que  entonces  comenzaban a hacer  su aparición, y dibujando  las  líneas  y tendencias  que  hoy se presentan  como expresiones  indesmentibles de la crisis que  afecta  a la política y  que  anuncia  la recomposición de  un nuevo  ciudadano en Chile, de  una nueva comunidad política.

Fue  justamente  la incomprensión de lo político o la experiencia  cotidiana  de la  sociedad con la política lo que  fue  generando la crisis  que  hoy  tiene a la deriva  a la política institucional, siendo  uno de  las manifestaciones  observadas  por  Lechner “la  falta de confianza  en la  política y en los  políticos”  la generadora de malestar, pues ésta  ya  no  contralaría  los procesos sociales, incapaz de  proyectar certidumbres  que acoten el futuro,  constreñida   a la  gestión del presente eterno,  terminó por autonomizarse de  la sociedad  que  horrorizada  observa y comienza a  comprender  que no  cuenta con referencias sobre  un  orden ajeno y hostil sobre el que  debe  seguir su  vida. 

Esos  lejanos  temores  que resuenan en nuestro tiempo, hoy  se han tornado en  realidades  que estallan  en las calles,  como  búsqueda de una comunidad de  ciudadanos por  una política que  no  abdique ante las fuerzas  de un mercado que  en su pretendida  y utópica aspiración  de la autorregulación intentó  subvertir el sentido de  la democracia, y  degradarlo a la imagen  de supermercado  de preferencias individuales. 

La demanda de un buen gobierno que surge desde  la comprensión  de lo político,  señala los  rasgos que adquiere hoy  la política  invocada  por el demos, muy  distante esta  vez, de la añoranza  de restituir la política como dirección de  la sociedad,  y albergue de las incertidumbres que  significó en ápocas  de certezas ideológicas y  de  certidumbres  cognitivas: a) el cambio  generacional  y la construcción  virtual de sentidos comunitarios, a través de redes  y circuitos de  conexiones intersubjetivas,  señalan  lo inexorable del  ajuste que  vive  la sociedad de  cara a  las  insuficiencias de  la política, y que resignifica el sentido de la democracia, b) la crisis de la  política que  hemos conocido es a la vez  la crisis de la democracia  realmente existente, lo que alberga  de modo  embrionario opciones de  salida de resultados  inciertos y contradictorios. Renunciar a la política operante, exige  imaginar un orden distinto, y por tanto  o superar o modificar la democracia que hemos conocido, c) la aspiración  por  un buen  gobierno, exigiría el cese de  la política que  ha  hecho  posible un orden  sin control  comunitario,  entregado  a la lógica  de las fuerzas del mercado, y  en consecuencia,  la opción  de  la reconstrucción  nacional  surge  o como  imperativo  moral o como condición necesaria para el  restablecimiento del anhelo  se seguir  conviviendo en un orden de  signo democrático.

Intentar  ocultar o  encubrir la crisis de un orden político  percibido  distante, sin conducción  y transformado en dispositivo  funcional al mecanismo de mercado,  puede  conllevar  a la definitiva  constitución de  una esfera social autónoma que exija o se autoproclame poder  democrático legitimo. Es parte de nuestra historia, es  parte del nuevo tiempo.



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