La democracia de los desacuerdos
Sep. 07 , 2011
Con todo, se puede observar la formación de tendencias en creciente desarrollo, las cuales se avizoraban hacia fines de los años 90. Todo indica que Chile ingresa al curso democratizador que demandan las sociedades civiles por doquier, en el cual convergen factores de continuidad y ruptura.
En primer lugar, tras 20 años de imperio de la lógica de mercado en las relaciones sociales e interinstitucionales, ha concluido una fase de disciplinamiento social hacia las reglas del mercado y la gerencia pública del aparato de Estado. Se ha instalado una nueva figura de ciudadano que precisa comprender de otra forma lo público estatal y lo político. La invocación del Estado en nuestros días, en tanto figura rectora del orden político, encarna la búsqueda de una transformación social y de la democratización de unas reglas percibidas al servicio de elites que se auto protegen con una legitimidad cuestionada. El Estado es sólo un lugar de coordinación social y técnica para la solución de los conflictos actuales, en donde importa el contenido que imprime la dirección del cambio.
En segundo lugar, está concluyendo la formación de una nueva ciudadanía, fundada en una noción de derechos contradictoria con el orden excluyente que impera en diferentes planos de la vida colectiva. El pluralismo asociativo que emerge señala el fin de la sociedad tradicional que vivió Chile y, a la vez, tensiona el viejo modo de hacer política. No implica esto la desaparición de los estilos históricos de generar adhesión a través de la gestión de las demandas y anhelos sociales.
En tercer lugar, puede afirmarse que los elementos de continuidad están configurados por la constitución de una voluntad de construcción democrática centrada en el desarrollo y afirmación de derechos; los elementos de ruptura, y contra cara del proceso en curso, apuntan a la reinterpretación del contrato social vigente y, en definitiva, al tipo de convivencia deseable y posible. La democracia, como es percibida hoy, no guarda relación con la política realmente existente, ni sus exponentes. A diferencia del efecto de mercado, las reglas institucionales han generado una indisciplina social hacia el orden democrático que se ha querido construir, particularmente entre las nuevas generaciones, abriendo una brecha que señala un camino de ruptura, cuyos contornos no son apreciables hoy.
Finalmente, puede sostenerse que el inicio de un nuevo ciclo político en Chile no sólo se ha iniciado. Es necesario volver a mirar de otro modo lo que aparecía como sólido y duradero. La democracia de los desacuerdos sólo da cuenta de mayorías y minorías reales, desacuerdos que exigen de nuevos consensos, entre ellos, el educacional.
* Director ejecutivo de Corporación Libertades Ciudadanas.
Post a Comment:





Posted by Luis Aparicio on September 07, 2011 at 03:29 PM CLT #
problema es complejo, sin solución a corto plazo
ni líderes destacables
Posted by Luis Cartagena on September 07, 2011 at 03:52 PM CLT #
Sr. Castillo:
Estamos de acuerdo, y es por eso que le reitero la invitación. Como dice Luis Cartagena, no hay soluciones a corto plazo. Mi propuesta (cliquee en mi nombre) apunta a 30-40 años, pero creo que es realista y los chilenos sí podemos hacerlo y bien.
No será fácil, implica trabajo, pero si no hacemos algo, mejor quedémonos callados y dejémos que las cosas se den como se den.
Pero me niego a eso, tenemos todo para hacerlo, empecemos discutiéndolo y de ahí nadie nos para.
Posted by Efrain M. Martresa on September 07, 2011 at 05:15 PM CLT #
Posted by fernan on September 07, 2011 at 08:01 PM CLT #
Posted by marcelo Behring on September 07, 2011 at 08:53 PM CLT #