¿Cobrar o no cobrar? Una pregunta engañosa
Nov. 18 , 2009
Esta semana el periodista y escritor Arcadi Espada(el mismo que definió el metaperiodismo) anunció que crearía Factual un sitio mitad gratis-mitad pagado. Un hecho más que revivió una falsa discusión: el periodismo sólo sobrevivirá si cobra por sus contenidos online. Para los que creen que el periodismo no se regala, Murdoch ha pasado a ser el paladíny Google el villano...
[Read More]Medios e independencia
Aug. 24 , 2009
Pablo Halpern, estratega comunicacional de la campaña de Eduardo Frei, justificó en el podcast Mediápolis que el candidato oficialista no asista al programa Tolerancia Cero de Chilevisión, porque: “…encuentro harto complicado y en algunos países tiene re poca presentación que un canal de televisión, o incluso un grupo de periodistas anden por la vida de periodistas-analistas independientes de una elección presidencial cuando trabajan para un candidato”. Halpern apuntaba a Matías del Río y Fernando Paulsen. Pero más allá del comentario (muy interesado por supuesto) abría un debate que en general pocas veces se toca en Chile: la independencia de los medios y la independencia de los periodistas que trabajan en medios que tienen intereses determinados.
Esta discusión es algo tardía en Chile y por lo mismo se ha mitificado el trabajo periodístico, especialmente en dos sentidos. Uno tiene que ver con la intención de los periodistas para generar pautas con fines políticos finamente planificados (incluso en la estructura de las portadas) y el otro, apunta a la capacidad de los medios para cambiar las preferencias y principios de las audiencias. En ambos casos, a lo que aluden las críticas es que los periodistas actúan con poca o nula independencia frente a los propietarios de los medios y que no se lo advierten a sus audiencias. En el caso de Tolerancia Cero, sería una supuesta (por el comando de Frei, fundalmentalmente) poca distancia entre los panelistas y los intereses del candidato presidencial y dueño de Chilevisión, Sebastián Piñera.
Los medios tienen mucha responsabilidad en esta mitificación. A diferencia de lo que ocurre en países como EE.UU. acá no explicitan editorialmente cuál es su posición política y, en este caso, quién es el candidato que los identifica. No sólo eso, la industria ya establecida (todos) siempre ha puesto barricadas más o menos contundentes al ingreso de nuevos competidores, lo que evidentemente amplia las suspicacias sobre el trabajo de los periodistas. Para que hablar del peso que la historia reciente pone sobre el rol que jugaron los medios tradicionales.
Sin embargo, las dudas que pone Pablo Halpern apuntan especialmente a agrandar la desconfianza y fortalecer la mitología de la independencia. Halpern conoce de cerca los medios y sabe cómo funcionan. Sabe que los avisadores y ciertos sectores tienen capacidad de veto, pero al mismo tiempo tiene claro que los periodistas conocen las fronteras con mucha claridad y sobre ese campo ejercen el periodismo. Halpern sabe que Paulsen y Del Río no reciben todos los domingos un llamado desde el comando de Piñera y que la independencia de ambos no está en juego, pero su golpe no apunta al público informado, sino a la gente que ve en los medios conspiradores institucionalizados. Por lo mismo eligió un medio no tradicional (Mediápolis está alojado en Podcaster) para desenfundar sus críticas.
Pero más allá de los comentarios de Halpern, es indudable que la industria de las comunicaciones está sometida -como muchas otras- a presiones que en ocasiones erosionan su independencia. Pero (a diferencia de otros negocios) el resguardo está ligado a la superviviencia del medio: la credibilidad es su principal activo y el de los periodistas. Los medios se enfrentan a un nuevo mundo y ese mundo presionará por mayor transparencia. La industria deberá velar porque las audiencias entiendan de qué se trata todo esto y deberán estar preparados para ser más específicos (más allá de la visión de las editoriales) sobre sus intereses.
Cinco sensaciones luego de perder a Twitter
Aug. 07 , 2009
- Desinformado: Twitter no sólo es el breaking news, también es la sobremesa. No sólo es la votación por la píldora del día después en directo, también es la discusión posterior, que aunque poco profunda mucha veces, reemplaza la escasez de argumentos que probablemente encontremos en los diarios y la TV.
- Soledad: Twitter profundiza el sentido de comunidad, incluso a pesar de que esa comunidad no siempre sea parte de nuestra manera de pensar, sentir o reflexionar. Hay gente que incluso saluda cuando comienza su atividad diaria y se despide. Extraño, pero ya es parte del paisaje. Otros los usan de chat. Algunos extrañamos a los que se ausentan. En una mañana sin Twitter, se perdió a la comunidad, se perdió a esa gente que probablemente nunca invitaremos a nuestra casa a comer, ni a tomarnos un trago, pero que a pesar de la distancia, sigue siendo propia.
- Aburrimiento: Esta comunidad es muy hetereogénea. Y eso es lo divertido. Es un zoológico, con todo el respeto que tengo por los animales. Los márgenes de la racionalidad muchas veces se pierden y eso es muy entretenido. Es una película con muchos personajes que con el tiempo se componen de formas, defectos y es posible convertir sus tweets en un perfil sociológico. El voyerismo de Twetter es implacable y una mañana sin mirar, es una mañana aburrida.
- Desconectado: La pérdida de conexión con la realidad se pierde cuando las máquinas fallas. Las decenas de artículos e ideas que a cada minuto aparecen en esta red social, serían imposible de recoger en otro lugar, incluso con la mejor selección en un RSS. La pérdida de información (asumida a priori como estratégica) profundiza la sensación de desconexión.
- Vacío laboral: Twitter es una herramienta de trabajo. No sé si alguien tiene alguna duda sobre eso. Pero una mañana sin Twitter es como si me hubieran despedido de mi trabajo, a pesar de los miles de pendientes. Sólo llegar a pensar de que se debe buscar una nueva plataforma para registrarse, volver a conocer a tus compañeros de trabajo, ser reconocido por lo que haces, que te dirijan la palabra...es una tarea casi insostenible. El desempleo que provocó Twitter, muestra además lo frágil que es este mundo tan normalmente artificial.
Para qué queremos periodistas
Jun. 26 , 2009
Robert Fisk, corresponsal de The Independent, describe en su libro “La Gran Guerra por la Civilización” la poca sobriedad de algunos periodistas que acompañaron al ejército estadounidense en la primera Guerra del Golfo. A Fisk le molestaba que arriba de los tanques o camiones militares, los profesionales poco a poco olvidaban que su rol no era liberar Kuwait ni crear héroes militares, con quienes muchos incluso se retrataban. Ellos estaban ahí, indica Fisk, para contar la historia no oficial, aquella que es mucho más dura, cruel e injusta. La que las autoridades no están dispuestas a contar...
[Read More]¿Están los medios enamorados de Marco?
May. 18 , 2009
La imposible Libertad de Expresión
May. 05 , 2009
El domingo pasado Canal 13 decidió no transmitir Un País Serio, la serie de ocho pequeños documentales realizado por Aplaplac y que lleva más de un año esperando que UCTV lo pusiera en su parrilla. El programa está financiado con fondos del CNTV y resultó ganador con el aval de la estación católica. Pero finalmente, la línea editorial del canal fue más fuerte y Un País Serio quedó fuera de agenda. Este es un hecho de los muchos que promedian hacia abajo la libertad de expresión en Chile. Y que hacen pensar, justo hoy que está de aniversario, que su búsqueda y defensa no es más que un ejercicio lúdico más cercano al realismo mágico que a la realidad.
Chile, en todo caso, no aparece mal en el último informe del Freedom House, que hace un duro balance de cómo va la libertad de expresión en el mundo. En estas circunstancias, Chile estaría dentro de los elementos a destacar. Pero sin duda la autocomplacencia lo único que hace es postergar las conocidas autocríticas y las promesas de un futuro mejor. Las crisis económicas agrandan la herida. Es decir, se potencian los riesgos de instrumentalización, se pierde la capacidad de investigar y los periodistas se sienten menos seguros. Pero la aparición de estos problemas, también permite ponerlos sobre la mesa. Al menos.
Antes de comenzar una discusión en profundidad sobre la materia, vale la pena aceptar la libertad de expresión es una quimera, porque no sólo tiene que ver con las virtudes que tiene el trabajo periodístico (es uno de los elementos claves de una sociedad informada) sino también con las omisiones y los yerros. John Stuart Mill, un hombre que dedicó su vida a la lucha por las libertades en EE.UU. y que tiene una extensa bibliografía, aseguraba que “se necesita más afectación e hipocresía para el oficio de la literatura, sobre todo en los periódicos, que para regentar un burdel”. Críticas exageradas, pero que muestran cómo los medios (que son uno de los termómetros tradicional para medir la calidad de las democracias) algunas veces están por debajo de las expectativas, porque las expectativas que hay sobre ellos son mayores y más exigentes.
Por lo mismo, es mejor plantearse la libertad de expresión como un camino y no como el fin de una tarea imposible. Los medios funcionan como industria (y así debe ser), son plataformas finitas con extensiones limitadas (la TV es la única que salta del molde), por lo tanto la expresión máxima de la libertad no se ajusta a ninguno de estos formatos. Internet se ha vendido como el paradigma de la expresión y el trillado 2.0 como parte elemental de la participación, pero en Chile su penetración es de un 45% (probablemente el mismo público que alcanzan otros medios), la expresión siempre estará administrada y el resultado de esa participación tiene aún poco efecto en el contexto general de las libertades y expresiones ciudadanas. Ahí, querámoslo o no, los medios tradicionales siguen imponiendo la agenda y son visualmente lo referentes de la libertad de expresión. Por eso –y mientras Internet no madure más- se les exigirá mayor coherencia, dentro de las fronteras que los limitan.
El Estado y la clase política tienen un rol importante en este escenario. No creando medios ni administrándolos, por supuesto. Es suficiente con potenciar iniciativas que, como dice el Pato Navia, emparejen la cancha de la “expresión”. La Ley de Transparencia sin duda es un avance para mejorar nuestra calidad de información. Pero no es la única. En el caso de Canal 13, lo que uno espera es que el CNTV actúe. La estación televisiva tiene el derecho a armar su parrilla como le guste, el problema está en no hacerse cargo de los compromisos y en este caso la herida es a la libertad de expresión.
Farmacias y el rol de los medios (y la web) en democracia
Mar. 31 , 2009
El año 2000 un estudio realizado en EE.UU. por la Universidad de Chicago y el BID, mostraba que los países con diarios más robustos y creíbles tenían menores índices de corrupción. A pesar de que esta era una señal más de la importancia de los medios como generadores de agenda y representantes de la comunidad, no sólo la de sus lectores, las reglas (incluso las más obvias) a veces no se siguen con entusiasmo y la misión comienza a enredarse con otros intereses. Y esto fue lo que pasó con la acusación de colusión en contra de las cadenas de farmacias, porque dejó a los medios (especialmente a los diarios) con un rol que en parte les incomoda.
Un reciente artículo del New Republic recuerda que los diarios, a pesar de ser empresas, venden productos “públicos”, que llevan la responsabilidad de la información y en defensa de principios colectivos. Es de suponer que la salud pública y la transparencia son parte de esos principios. Sin embargo, a casi dos semanas de desatado el escándalo, es complejo asegurar los que los medios han tomado su rol tradicional. Sería injusto decir que todos han actuado de la misma manera, pero sí algunos obviaron la relevancia del caso, lo dejaron en un segundo plano, se olvidaron del candidato de la Alianza o simplemente no lo investigaron. Incluso esta parece una enorme falta, porque podría ocurrir que algunas de las farmacias (aunque suene muy improbable) ganen el pleito judicial a la FNE y sean declaradas inocentes de colusión.
Pero el artículo del New Republic también destaca que hasta ahora los medios digitales (incluida las redes sociales) no han sido capaces de suplir el rol fiscalizador de los diarios, como muchos quisiéramos y deseamos, quedándose más en la anécdota que en la generación de opinión pública. En Facebook se han creado una docena de grupos y a través de Twitter muchos se han sumado a estas alianzas anti farmacias. Pero más allá del clamor online, es poco lo que las redes sociales (ninguna muy numerosa para la magnitud del tema y considerando lo populoso que es Facebook en Chile) han logrado algo o lo que pueden llegar a hacer, incluso frente a los debilitados diarios.
La respuesta es obvia. Aún en Chile, los medios online (salvo los muy especializados) están más orientados a la opinión que a la información y menos a la investigación. Simplemente son una alternativa para el desahogo, pero no para la convocatoria y para cumplir el rol de supervisores de las empresas o el gobierno. No han sido capaces (en su mayoría) de convertirse en una alternativa real de periodismo. De hecho, hay sitios como Reclamos.cl que son una fuente de información única y alternativa, pero no tiene los canales de distribución necesarios en la web y se hace fuerte sólo cuando los medios tradicionales toman sus casos. Con esta realidad, la exigencia a los medios tradicionales (al menos por un tiempo) debe ser mayor. Para ellos, estos casos son una oportunidad para demostrar que la democracia aún es parte de sus obligaciones.
La agenda ambiental y el silencio de los medios
Mar. 25 , 2009
El gobierno canadiense acaba de comenzar una nueva matanza de focas. Más de 280.000 crías serán apaleadas hasta la muerte en el Golfo de San Lorenzo para, según ese gobierno, aprovechar su piel y también su carne. A diferencias de otros años, sin embargo, los medios chilenos apenas han deslizado el tema, que en muchos sentidos parece tener todos los componentes de una noticia: es un genocidio brutal, terroríficamente gráfico, al menos hay 80 grupos en Facebook dedicados a denunciar el crimen, hay una audiencia más sensibilizada con los derechos de los animales y hace tres años era portada de algunos diarios chilenos, que lo pusieron en la agenda con la relevancia que tiene.
¿Entonces, por qué un tema que incluso ha puesto en pie de guerra a la UE –que quiere prohibir la importación de productos derivados de esta avalancha de sangre- frente a Canadá, no aparece en los medios nacionales? La respuesta lógica (¿inevitable?) es que el medio ambiente no vende, que a la gente nunca le han interesado mayormente. O que los temas ambientales en general siempre limitan con otros intereses que a veces son de mayor cuidado para la industria.
Otra opción puede ser la ceguera. Hace algunos años, la mayor parte de los medios le hacia el quite a temas como el urbanismo, la educación, los derechos del consumidor y la tecnología. Parecían contenidos no relevantes, secundarios para un lector común y corriente. “Ese tema no le interesa a la gente”, era el comentario habitual entre editores. Pero un país que crece rápido como Chile, absorbe nuevos temas y redefine su agenda en menos tiempo de lo que los medios logran detectarla. Sin embargo, el medioambiente no siempre logra ganar un espacio.
Es obvio que no se le puede exigir a la industria medial que asuma responsabilidades país o que haga lo que los gobiernos y las empresas no hacen. Pero la falta de creatividad (y también de sensibilidad) a veces es abrumadora. Todos los estudios muestran que las “causas” son un tema relevante de identificación para las nuevas audiencias, en especial a través de las redes sociales, pero ni siquiera estas experiencias generan el ruido necesario. Sin duda, a algunos la agenda verde les huele a izquierdismo y posiciones antiempresariales, acentuando un clisé que se murió hace bastante tiempo. Aunque también hay medios como La Tercera y TVN –hay que reconocerlo- que no se hacen los ciegos con temas como los desastres ambientales de Celco, la infatigable caza japonesa de ballenas y las peleas de Tompkins. Esto, sin embargo, no alcanza a marcar tendencia.
Los medios de países desarrollados –incluso en Argentina y Brasil- han sabido convertir el medioambiente en temas interesantes, principalmente recogiendo la sensibilidad de los lectores. Sin Al Gore en primer plano parece suicidio volver al cambo climático, pero ¿no es esa la virtud de los medios? Establecer agendas y no esperar que los temas se conviertan en referentes Puedo estar equivocado, pero la ausencia en la pauta de hechos como la matanza de focas en Canadá –una carnicería como pocas- parece estar más cerca de la flojera que del conocimiento de las audiencias.
Twitter, la batalla prematura de los candidatos presidenciales
Mar. 18 , 2009
En las últimas semanas, los candidatos a la presidencia han intensificado su trabajo en las redes sociales, pero como suele ocurrir cuando este tipo de experiencias –nuevas y poco afinadas- llegan a la política, sus atributos se diluyen. Lo interesante es ver cómo cada uno de los candidatos aprovecha Twitter para generar redes en torno a su mensaje y, al mismo tiempo, el desconocimiento de la técnica.
Piñena lidera, en presencia, Twitter, como otras redes sociales. Según Tendencias Políticas –un sitio creado por Carlos Orrego y Patricio Navia- el candidato de la Alianza tiene un 86% de presencia, Frei llega a un 8%, Marco Henríquez un 1% y José Antonio Gómez –quien abrió su cuenta en Twitter la semana pasada- ni siquiera figura. Por número de seguidores, Piñera también gana (940), Frei (33) y Gómez (73). Bastante pobre si uno imagina que Chile lidera el ranking de usuarios de Facebook per cápita, que tenemos un 45% de penetración de Internet y que parte de la estrategia digital está dirigida a los cerca de tres millones de jóvenes que no votan.
Twitter ha ganado posiciones importantes y hoy es la red social que más rápido crece. Fue la campaña de Obama, quien le dio un impulso extraordinario en EE.UU. El hoy Presidente de ese país supo aprovechar las virtudes de Twitter: informar sobre las actividades de campaña, marcar la agenda, potenciar puntos claves de su mensaje, incentivar la expansión de la red, potenciar los vínculos a otras redes sociales o a temas de relevancia en momentos relevantes…y, en general, mostrar que el candidato está muy cerca de sus votantes. De hecho, Obama se convirtió en “seguidor” de todas las solicitudes que recibió y lo sigue haciendo.
Sin embargo, poco de las virtudes de los microformatos se pueden apreciar en los updates de los candidatos chilenos. Mientras el de Frei deja en evidencia que no es el usuario de su twitter, tampoco genera vínculos, sus mensajes son irrelevantes y su mayor preocupación es mostrar la presencia del candidato en los medios (a veces incluso cunado el hecho ya sucedió). Ni siquiera se refiere al tema del aborto terapéutico, que lo puso en el debate. Piñera (o sus asesores, para ser más justo) se muestra más cercano, vincula a otras plataformas de su campaña online, actualiza con mayor frecuencia y mezcla su rutina cotidiana con mensajes dirigidos. Pero no es convocante y no concentra “las fortalezas” de su programa, como sucedió con la campaña de inscripción o su posición antidiscusión del aborto, un tema que me imagino le interesa a los jóvenes.
Es evidente que el uso de Twitter no cambiará el resultado de una elección presidencial, menos sin la puesta en vigencia de la ley de voto voluntario. Lo más importante de hacer un seguimiento de los candidatos en la red, es la capacidad de asumir nuevos roles, de aceptar la participación y de modificar el mensajes para nuevas plataformas de comunicación.
La generación G y la distancia con los medios
Mar. 11 , 2009
Son pocos los estudios que muestran verdaderamente cómo consumen Internet los chilenos, en especial los menores de 30 años, quienes caen en la categoría de nativos y hoy son la codicia de empresas, políticos y abnegados –y pretenciosos- divulgadores de la revolución. Los chicos de Podcaster (Andrés Valdivia y Alejandro Zahler) diseñaron la primera encuesta de medios online en Chile. Y los resultados sin ser sorprendentes aparecen como claves para entender que no basta con sumarle un “2.0” a cuanto sustantivo pillemos para entender los cambios que vienen. En ese sentido, a pesar de estar en la retaguardia, los medios tradicionales aún tienen una oportunidad.
Pero esto no sólo significa una reingeniería administrativa –como en general creen los medios chilenos-, requiere cambios más profundos arriesgar-experimentar y mirar con detalle el comportamiento de la llamada generación G (por Google). Y en ese sentido, y a pesar de la alta penetración de Internet, Chile ha ido en posiciones secundarias en el desarrollo de estrategias digitales, al menos en los medios. Curiosamente, la misma brecha creada por los medios se repite en la clase política, que de “2.0” no tiene nada. Aún no hay definición de normas para la TV Digital, la banda ancha es una de las más caras de Latinoamérica y los medios escritos apuntaron a la web tardíamente.
El estudio de los Podcaster encuesta a jóvenes entre 24 y 30 años y mide el consumo que hacen de la Social Media. A pesar de que no conocemos la profundidad en el uso de la red, sabemos que es intensiva: un 77% de los 1.724 consultados lee blogs, casi un 70% tiene un perfil en una red social y un 83% mira videos en línea. La investigación es coincidente con muchos estudios internacionales, como los de Forrester Research. Con estos resultados cuesta mucho entender el porqué los medios no han sido capaces, salvo proyectos aislados, de sumar las estrategias tradicionales del negocio a nuevas miradas destinadas a aprender (y cooptar) el uso de las redes sociales, de los microformatos y los blogs. Probablemente el crecimiento económico y la abundancia de publicidad cegó cualquier tipo de perspectiva. Y ahora los “G” se ven muy lejos, casi inalcanzables.
Mientras en Chile algunos piden eliminar la participación de la audiencia, el NYT y el The Guardian abrieron los diarios para que su audiencia pueda usar libremente las bases de datos y los contenidos para aprovechar los API. Y sin costo. Por lo mismo, parece evidente que los medios deben aprovechar la existencia de subsidios cruzados que da la red para crear medios ágiles y marginales en sus costos; deben utilizar la necesidad de información que es muy fuerte en la generación G y principalmente deben aprender de distribución de contenidos y posicionamiento de marca en la web. El modelo aún no está, pero es obvio que Internet encontrará su mecanismo de supervivencia. Pero en Chile, los medios no han actuado como la industria que son y dejaron de lado la innovación más allá de los productos tradicionales y el conocimiento de otras audiencias, en especial los nuevos consumidores. La crisis debe ser la gran oportunidad y no la depresión profunda, que está más cerca del masoquismo que del éxito.
La fiesta de Farkas a los periodistas
Mar. 02 , 2009
La fiesta que dio Leonardo Farkas a los periodistas y corresponsales de prensa que cubrían el Festival de Viña fue patética por el lado en que se le mire: los periodistas exigiendo una celebración a gritos, el interpelado aceptando mientras filtraba la cifra de la poca espontánea reunión y algunos medios (editores y directores) permitiendo que sus periodistas concurrieran a un “carrete” con cero significado profesional.
[Read More]Los nuevos desfíos de la política online
Jan. 26 , 2009
El gobierno de Obama se inauguró, como era de esperar, con una web
en apariencia muy abierta a la movilización activa de la población. No
sólo es potente por el golpe de efecto que tiene que la ciudadanía
pueda comentar los proyectos de ley que tienen la categoría de
"urgente", antes de ser enviados al Congreso...
Obama: un modelo difícil de replicar en Chile
Jan. 20 , 2009
La locura que ha desatado la asunción de Obama a la presidencia de EE.UU. tiene mucho que ver con las lecciones que dejó su campaña, la orientación de su mensaje aglutinador y especialmente el uso de herramientas de internet que, al menos en apariencia, fueron claves para atraer a más de 11 millones de jóvenes a las urnas por primera vez. Eso es lo que observan de cerca los comandos de Piñera y Frei, que han comenzado a diseñar su propia, y ambiciosa, estrategia "2.0". Sin embargo, no parece ser tan fácil imitar el trabajo del equipo de Obama. No en el corto plazo.
La campaña de Obama, liderada entre otros por David Axelrod, Joe Rospars y Chris Hughes (cofundador de Facebook) está basada en la generación de comunidades (el mensaje siempre estuvo segmentado por nicho) y a la partipación activa y sin restricciones. Un 62% de los partidarios de Obama estuvo dispuesto a pedir a otros que votaran por su candidato, según un estudio del Pew Institute; un millón de personas aceptó que sus celulares estuvieran abarrotados por SMS del candidato y 2 millones de perfiles en línea se acumulan en Mybarakobama.com. Estas cifras no fueron sólo una estrategia digital basada en el hoy famoso Custumer Relationship Management (CRM). Obama prometió participación permanente, un gobierno en línea y un cambio que no se quedó en un discurso hueco e insípido. Hablar de cambio no es complejo, llevarlo a cabo hoy requiere escuchar, responder, volver a escuchar (es decir, conversar) y arriesgarse. Fue la coherencia de su discurso lo que generó que un 59% de sus votantes tuvieran alguna participación en la campaña online del candidato.
Obama sabe que el nivel de expectativa es alto. No basta reproducir el programa de gobierno en un website y recibir comentarios, como claramente es insuficiente tener herramientas diseñadas para un periodo electoral y que desaparecerán apenas se alcance el poder. Obama ya puso a disposición de la ciudadanía Change.gov, para mantener informados (y activos) a sus electores en el periodo de transición. Y ha sido un éxito. El Pew Institute mostró que un 27% de los votantes de Obama ya han visitado el sitio. Además, el presidente número 44 de Estados Unidos ya insinuó que la poderosa base de datos que acumuló como candidato (13 millones de personas) será clave para la nueva democracia. ¿Qué harán los lobbistas, todas las fuentes de presión en Washington y los poderosos congresistas frente a un audiencia gigante que en pocos segundos puede estar al tanto que el programa de gobierno está bloqueado sin razón lógica aparente? Con el fin del dominio de los medios tradicionales y el alto nivel de organización (información) en la red, serán pocos los que se arrieguen a medir las probabilidades de la impunidad. Esta parece otra lección muy compleja de replicar en Chile. A pesar que tenemos uno de los mejores promedios per cápita en Facebook, aún son redes sin músculos, incapaces de hacer otra cosa que admitir amigos. Sumar tampoco parece un verbo atractivo para los parlamentarios chilenos ni para el gobierno. La exclusión y el cuoteo no van de la mano del manual diseñado por Obama. Las comunidades activas, fiscalizarán de la misma forma. Un escenario, sin duda, poco atractivo para nuestros dirigentes.
Hay otros datos que también juegan en contra de replicar la experiencia estadounidense. En un país que tiene un nivel de penetración de internet por sobre el 80% (Chile un 44%), la gente usa los diversos canales de internet para organizarse desde hace muchos años. Por lo mismo, al amparo del mensaje de Obama crecieron iniciativas colectivas, que obviamente el equipo de Obama capturó rápidamente. Los ejemplos más lúcidos fueron Moveon, una red social de jóvenes que sumó 4,2 millones de personas; Youobama , para que la gente subiera video sobre el porqué votarían por el candidato demócrata y My.Bo, una comunidad online de un millón de personas. Si los candidatos en Chile no son capaces de abrir la campaña, este tipo de experiencia sólo nacerá a través de un contrato a honorarios, lo que tiene un futuro que podemos adivinar por anticipado.
Una clase política que cierra puertas, una elite enclaustrada y candidatos sin capacidad de diálogo amplio y coherente -no basta escuchar, hay que actuar-, tienen pocas posibilidades de sumar y generar altos niveles de participación. Obama ganó en las redes sociales, en los celulares, en los videojuegos y en la participación (golpeando puertas), porque asumió que ese mundo (este mundo) exigía un candidato con otro estilo de política para otro tipo de democracia. Quizás este sea el paso más complejo de dar para nuestra anticuada clase dirigente.
La ciber guerra y el fin de la impunidad
Jan. 16 , 2009
El conflicto en el Medio Oriente puede convertirse en un referente de cómo se cubrirán los conflictos bélicos durante los próximos años. Redes sociales, reporteo a través de microformatos, manejo de pequeños videos y despachos fotográficos son elementos de la nueva batalla informativa ("Guerra 2.0", como le dicen algunos). Probablemente los ciudadanos tendrán un rol más importante que los periodistas y, por supuesto, que el de las agencias de noticias. Y los gobiernos, una nueva herramienta de falso heroísmo y desinformación.
Poco a poco los medios han ido recogiendo la experiencia de los ciudadanos. Y en general ha sido en procesos traumáticos. Para 11 de Septiembre del 2001, las web informativas no estuvieron a la altura y ni siquiera se sostuvieron en
La invasión a Gaza, y la censura impuesta por el gobierno israelí, generaron una explosión de vías secundarias para transmitir información. "Si la Guerra del Golfo de 1991 fue la primera guerra televisada, la invasión de Gaza por Israel es la primera guerra publicada en las redes sociales y en los portales de vídeo", dice Juan Varela en su Blog. El mal llamado periodismo ciudadano (tema para otro post) es realidad es la cobertura independiente, la frontera de la razón, la desesperación, los estímulos, la furia y
Los gobiernos han comenzado a manejar las redes para generar problemas virtuales a sus enemigos, pero también para desinformar. Un informe de la empresa McAfee muestra con detalles cómo se está ejecutando la llamada "guerra fría cibernética" y cómo China se ha convertido en un "profesional" de estas herramientas. El ejército israelí, como lo dice Miguel Paz en su blog, ha buscado en las redes sociales y en Youtube mostrar parte de lo que censura en el frente. Es una batalla informativa, que evidentemente intenta contrarrestar las decenas de fotos de niños y mujeres asesinadas por la batalla que se libra en la Franja y que muchos medios re-transmiten sin contexto. Pero sin duda, lo más relevante es que la impunidad hoy quedará registrada y será verosímil. Si la guerra es justa o no geopolíticamente queda para los analistas. El resto podrá medirla desde el corazón del conflicto.
Frei, Piñera y las dudas de una campaña en internet
Jan. 12 , 2009
La elección de Obama parece ser hoy el texto vital que los políticos necesitan para ganar una elección. Ni siquiera Dick Morris puede superar la estrategia que el nuevo Presidente de EE.UU. elaboró a partir de sus colaboradores en Silicon Valley y que permitieron que 11 millones de personas, quienes no habían votado nunca, lo hicieran...
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