Punto Aparte

de La Tercera

 

Un visitante real

Mar. 09 , 2009

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Ayer aterrizó en Chile el príncipe de Gales, Carlos de Windsor, heredero del trono de su majestad británica. De seguro no faltarán los que, en nombre de una modernidad que entienden sólo a medias, alegarán que el príncipe representa una institución que estiman anacrónica, como la monarquía, propia de épocas que poca relación tienen con el mundo del siglo XXI. "Abajo los reyes", gritarán (o pensarán para sus adentros), recordando las consignas que gritaban los franceses de 1789, esos antimonárquicos fanáticos y sanguinarios que fueron capaces -horror de horrores- de cortar la cabeza de su rey por derecho divino (una ordinariez, por decir lo menos).
En fin, este Carlos será muchas cosas, pero "anacrónico" no es una de ellas. De hecho, su agenda en nuestro país, muy inclinada al ecologismo, tema de candente actualidad y muy de moda, nos recuerda que el príncipe fue pionero en hacer del medio ambiente una cause célebre. No sólo porque recorre el mundo visitando parques y reservas ambientalistas -rigores de la realeza-, sino porque da el ejemplo. Así, Carlos maneja un automóvil -bueno, un Aston Martin- cuyo combustible está hecho a base de vino. Difícil emular esa combinación de combustión "limpia" con impecable estilo: James Bond, por ejemplo -que también es británico, cool y conduce el mismo auto-, va dejando a su paso una poco glamorosa estela de monóxido de carbono.
Por cierto, su alteza, en estas tierras del sur del mundo tenemos mucho vino, pero pocos Aston Martins. Welcome to Chile! (MOJ)



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