Santiago al aire libre
Jan. 04 , 2009
Hace rato que eso de que Santiago es una lata en verano dejó de ser válido. La oferta para quienes gozan de los espectáculos de calidad es variada. Mejor aún, en muchos casos es entretención al aire libre, aprovechando las bondades de los atardeceres capitalinos.
Quien desee disfrutar de buenas películas puede asistir al Festival de Cine de Las Condes en el Parque Araucano; mientras, el Festival Santiago a Mil ofrece una variadísima cartelera teatral, en muchos casos a la intemperie y en distintos puntos de la ciudad; y el Festival Internacional Providencia Jazz aporta la calidez de los ritmos sincopados a orillas del río Mapocho. Algunas muestras de lo que es posible hacer en el otrora aburrido Santiago estival.
A eso, naturalmente, hay que añadir la creciente amabilidad de una ciudad que se va quedando vacía a medida que se acerca la languidez de febrero. Para quienes viven 10 meses apurados y estresados, el panorama de una capital con menos habitantes y más panoramas puede resultar inusualmente atractivo.
Justo al revés, los habitualmente tranquilos lagos del sur y playas del litoral central a menudo pierden su encanto con la llegada de la marea santiaguina que huye del cemento y el calor con característica prepotencia.
Así, no es para nada descartable tomar vacaciones anticíclicas: para aprovechar lo mejor de Santiago al aire libre, quedarse en verano y salir a gozar de playas y lagos cuando la horda capitalina ya está de vuelta en su hábitat. ¿Qué tal? (IIS)



