Obra maestra
Dec. 18 , 2008
Imagine una galería de arte por donde a diario circularan los mayores expertos en la materia, tipos con ojo de lince capaces de detectar una falsificación en un abrir y cerrar de ojos con un fugaz vistazo. Imagine luego a un astuto timador que logra colocar una réplica entre las obras originales, y que ésta permanece durante años expuesta a la vista de los especialistas. Estos, sin embargo, no sólo no se percatan de estar ante una copia al pasar frente al cuadro, sino que lo elogian cuando les preguntan, y muchos recomiendan al pintor como una "buena inversión".
Ahora llamemos Wall Street a la "galería", bauticemos al "pintor" como Bernie Madoff y sentémonos a preguntar cómo éste pudo llevar a cabo la hazaña de montar un fraude de tal vez 50 mil millones de dólares en el corazón de la mayor concentración de fiscalizadores y tiburones de las finanzas en el orbe. Y ni siquiera uno particularmente sofisticado, sino más bien una bastante burda pirámide que se alimentaba de las donaciones de nuevos incautos que creían en las consistente y sospechosamente sólidas cifras de rentabilidad de Madoff. Un truco conocido.
Y ahí está el punto: aquí los incautos no eran abuelitas buscando sacarle unos pesos más a su pensión, o ludópatas apostando al todo o nada, sino instituciones y personas con un contundente know how como inversionistas. Pero el bueno de Bernie, el taimado Bernie, se las jugó a todos ellos, porque del producto que les vendió sólo se aceptan reclamos, no devoluciones. (MOJ)




Pero como a mi no me va a pasar, ¿de que me preocupo?
Posted by Cristian Hernandez Gonzalez on December 18, 2008 at 02:53 PM CLST #