Mar de citas
Nov. 29 , 2008
Hoy en día, y en buena hora, muchos políticos están revalorizando la capacidad de hacer buenos discursos (que lo logren, es otro asunto). Se preparan, toman clases de expresión corporal, hacen ensayos con audiencias "de laboratorio", perfeccionan su dicción, etc. Algunos, incluso, hasta ponen más atención a lo que dicen una vez parados en la tribuna.
Pero la retórica tiene sus reglas y quienes aspiran a hacer política en primera línea deben conocerlas (o contratar a gente que las conozca). En la Enade celebrada el jueves el presidenciable aliancista, Sebastián Piñera, demostró que es consciente de que un buen discurso es un activo importante a la hora de "seducir" audiencias y electores. Pero también demostró no recordar que "de lo bueno, poco".
Entonces, un orador promedio conoce la importancia de una cita adecuada, del chiste indicado, de la estadística iluminadora o de una anécdota inolvidable. Pero el buen orador sabe que dosificar esos elementos es clave, pues corre el riesgo de que terminen siendo más recordados que su mensaje central.
Por eso, no hacía falta citar a Stefan Zweig, Mario Vargas Llosa y Octavio Paz; a Winston Churchill, Moisés y Deng Xiaoping; a Einstein, San Agustín, Disney y Colón. ¡Eso parece una enciclopedia de cultura universal! Si Piñera espera que el público recuerde qué dijo cada uno de los personajes que citó en su discurso, que no se sorprenda si muchos no recuerdan luego lo que dijo él. (MOJ)




