Invitado a comer
Mar. 11 , 2009
============Texto Punto Aparte opinion T(9554345)============
Se ha hecho famoso por ser un cínico de la condición humana que ama la buena comida y recorre el mundo presentando delicias en su programa de televisión. En suma, le pagan por viajar, comer y "pelar" al prójimo por distintas razones y en todas latitudes. No es un mal trabajo.
Ahora, el chef norteamericano Anthony Bourdain está en Chile y ya ha degustado algunos platillos locales, como un tradicional lomito-palta, y algo de nuestra oferta marina en el Mercado Central de Santiago. Durante varios días estará recorriendo este terruño para intentar tener, a través de su oferta culinaria, un atisbo de nuestra alma nacional que sume rating a su show.
Cuando algunos se preocupan por la imagen del país que proyecta un evento como el Rally Dakar, más valdría considerar la visita de Bourdain un asunto de Estado, porque son muchos, muchos más, los que disfrutan de la buena cocina, que los que corren autos y motos a campo traviesa por terrenos inhóspitos. O sea, que es más lo que puede "interpretarnos" una buena paila marina, cazuela o curanto, que la tradicional carrera por el desierto; un rico costillar, una empanada de pino o una humita, son auténticas expresiones de la chilenidad, señor Bourdain, y no hablemos del pebre cuchareado, los porotos con rienda y, para terminar, un mote con huesillo.
Y si llega a tomarse el viaje en plan antropológico, un análisis del ulpo, el charquicán de cochayuyo o el arrollado de huaso le abrirá nuevos horizontes culinarios, culturales y, con suerte, espirituales. (MOJ)



