Punto Aparte

de La Tercera

 

Crianza a la antigua

Feb. 23 , 2009

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Probablemente, quienes ya han cumplido 40 ó 50 años recordarán que en su infancia, si se portaban mal o cometían una travesura, el remedio aplicado por los padres para terminar con estos arrebatos era simple: un par de palmadas y castigado a la pieza.
Por fortuna, los tiempos han cambiado y hoy sabemos que se puede ser firme de formas más sutiles. Claro que se puede exagerar y hay teorías modernas que postulan el imperativo de explicar y persuadir al pequeño humano, aunque esté en medio de un berrinche y convertido en un demonio incapaz -y sin ganas- de razonar. "Son personas que piensan: hablar es la vía", dicen los partidarios de ese enfoque educativo.
Pues, lo sentimos, pero hay un cambio en el manual. Según el libro de un pediatra estadounidense, los infantes hasta los cuatro años son pequeños "neandertales". Sí, leyó bien, cavernícolas chiquititos. ¿Y cómo aprenden, según él, los "neandertales"? Bueno, no con palos y piedras, pero sí con estímulos claros y definidos, como un tono de voz firme acompañado de una expresión facial acorde -por ejemplo, con el ceño fruncido-, pues de esa forma el niño entiende quién es el que manda. Argumentación socrática, nones.
Entonces, decir, "hijo, debes ingerir tu alimento, pues necesitas los nutrientes para crecer sano", probablemente no produzca resultados. Intente con, "te comes la comida y sanseacabó, caramba", y puede irle mejor. En tiempos en que campea lo políticamente correcto, puede no ser lo más popular, pero sí lo más efectivo. (PGA)



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