Calzado y democracia
Dec. 17 , 2008
Hace cinco años EEUU invadió Irak para, entre otras cosas, promover un régimen democrático que fuera una suerte de "faro" en una región donde el autoritarismo es la norma. Sobre si alguna vez esa fue una buena idea -o siquiera mínimamente viable- se discutirá durante años, pero al menos los iraquíes dan señales de una saludable y muy democrática disposición a la irreverencia con las autoridades que hubiera sido impensable en tiempos de Saddam Hussein.
Porque mucho podrá criticarse la actual transición política iraquí, pero al ex dictador nadie se atrevía a levantarle la voz en su presencia, mucho menos a lanzarle un zapato en plena cara.
Ojo, no estamos comparando a Saddam con el Presidente Bush, pero lo que le pasó el otro día al norteamericano es muy decidor: en Irak los poderosos ya no están a salvo de la indignación popular (aunque los zapatazos no sean la forma más elegante de representar la nueva asertividad ciudadana).
Ahora que el asunto es el nuevo chiste mundial -como el "Por qué no te callas" del rey de España, pero a mayor escala-, y que se hacen juegos y videos con el frustrado lanzamiento zapatil, los iraquíes tienen más argumentos para pedir la liberación de su insolente compatriota: éste no quería agredir a Bush, sino reírse de él. ¿Y qué es más democrático que el derecho a reírse de la autoridad? Si se trataba de "ganar mentes y corazones" del otro lado del mundo, la Casa Blanca puede anotarse un punto. (MOJ)




