Ideas & Debates

de La Tercera

 

"¿Universitarios innovadores?", por Ernesto Schiefelbein

Jan. 21 , 2009

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El Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad, que preside Eduardo Bitrán, ha centrado su estrategia en tres pilares fundamentales: capital humano de calidad, capacidad en ciencia de base e innovación empresarial.
Para el primero necesita una masa crítica de docentes universitarios e investigadores de calidad, aunque no indica cuántos faltarían. Hoy día el país cuenta con unos 8.000 académicos con esa formación (un 10% de los que dictan clases en la educación superior) y habría que triplicar, al menos, esa cifra para acercarse a la mitad del nivel de los países desarrollados. No es fácil formar 16.000 doctores en buenas universidades del exterior.

Además, se ha señalado que falta aplicar el conocimiento "a la solución de problemas de los sectores productivos y de la sociedad toda" y reconoce que la "capacidad de innovar de las empresas es muy limitada".
La solución de estos problemas se hace recaer en el avance en la formación en un número limitado de profesiones: ciencias naturales, matemáticas aplicadas y ciencias de la ingeniería. Este enfoque lineal tradicional se usó en países con planificación central, pero que no ha tenido ejemplos perdurables muy exitosos.

Por el contrario, graduados de un college americano (de cuatro años), a quienes se les pide abordar un problema que no conocen, entrevistan a personas que parecen conocer el tema, obtienen referencias y las leen, identifican preguntas fundamentales y buscan respuestas en distintas fuentes. Al cabo de un breve tiempo se transforman en "expertos" en el tema. No esperaron que alguien les "traspasara" el saber pertinente.

Hay un abismo entre "creer y recordar", lo que alguien nos cuenta, y "saber y aplicar" lo que conocemos por la razón. Esa brecha depende de cómo aprendemos. La mayor parte de las pruebas en nuestras universidades (y PSU) son con "libro cerrado", es decir, están centradas en la "memoria del estudiante".

En otros países se evalúa más la capacidad de analizar un problema, comparar situaciones o detectar tendencias y presentar un informe sobre el trabajo realizado. En muchas de nuestras universidades se privilegia el aprendizaje de las respuestas a los problemas tradicionales. Mientras que las innovadoras están preparando a sus estudiantes para formular preguntas que permitan identificar los problemas que están apareciendo y a "modelar" posibles interpretaciones para contrastar con la evidencia que se obtenga.

La capacidad de formular preguntas hay que desarrollarla en los primeros años de vida, como lo sugiere J. Heckman, premio Nobel de Economía en 2000. Hay que estimular la curiosidad y capacidad de preguntar en los estudiantes de básica y media que hoy sólo aprenden a "creer" lo que sus maestros les cuentan y, si tienen buena memoria, ingresan a la universidad. Ese momento es demasiado tarde para cambiar conductas. Transformar jóvenes "creyentes de historias" en universitarios "creativos e innovadores" es una tarea muy difícil, sobre todo cuando el académico se formó creyendo en las historias que le contaron.

El éxito empresarial del llamado "modelo Toyota" se produce gracias a que cada uno de sus trabajadores está preocupado de lo que pasa en la empresa y formula varias sugerencias de innovación por año. El revisar un modelo de innovación basado en unos pocos "líderes que están arriba" implicaría orientar un cambio profundo en lo que pasa en la mayor parte de las aulas de clases de Chile.

Ernesto Schiefelbein
Director Universidad Autónoma de Chile





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