Ideas & Debates

de La Tercera

 

"Por un voto voluntario este año", por Carolina Tohá

Mar. 10 , 2009

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La reforma legislativa que establece la inscripción automática y el voto voluntario -que hoy cumple su último trámite en el Senado- va a influir fuertemente en el funcionamiento de nuestra democracia. Traerá grandes avances, pero también algunos peligros que hay que saber enfrentar.
Su principal efecto será la ampliación radical del padrón electoral, sumando a unos 3.200.000 nuevos electores, de los cuales el 75% son jóvenes. El padrón crecerá en un 40%, y si eso no remece a nuestro sistema político, probablemente no hay nada que pueda hacerlo.
No sabemos cuántos de esos nuevos electores votarán finalmente, pero el solo hecho de que puedan potencialmente hacerlo va a tener un impacto importante. Por primera vez en los últimos años el voto juvenil va a adquirir protagonismo y ello se traducirá en nuevas temáticas, propuestas y estilos de hacer campaña. Tener un debate político que dé respuesta a las preocupaciones de todos los ciudadanos y no sólo de un grupo cada vez menos representativo, como el de los inscritos, es sin duda un avance.
Dado que simultáneamente va a establecerse el voto voluntario, habrá un número de actuales inscritos que habitualmente vota y dejará de hacerlo. Como consecuencia, puede que tengamos un aumento en la abstención en relación al nuevo padrón electoral, pero hay que tener cuidado a la hora de comparar esa abstención con la que actualmente tenemos, que no es la que nominalmente se calcula en base al padrón electoral, sino a la que resulta de sumar los que no votan con los que no se inscriben, que son muchos más.
El voto voluntario va a obligar al sistema político a tener que convencer a los ciudadanos de que votar es importante. No bastará con lograr la preferencia de los electores, sino que habrá que poner en juego definiciones que resulten significativas para la ciudadanía, todo lo cual debería traducirse en campañas con más contenido y debate, y con menos carteles y sonrisas fáciles. Ello representaría un gran avance en la calidad de nuestra democracia, que tiene entre sus principales debilidades la falta de profundidad y honestidad del debate electoral.
Existe, sin embargo, un gran peligro, y es que las energías de los candidatos se vuelquen a motivar el voto no con ideas, sino con regalos y acarreos. Ello constituiría un gran retroceso que debe ser combatido con decisión a través de normas que lo inhiban. Los regalos en campaña deben ser prohibidos y el transporte para el día de la elección debe asegurarse y ser gratuito en todos aquellos sectores de difícil accesibilidad, particularmente en zonas rurales.
Lamentablemente, la discusión de los proyectos de ley que regularán el nuevo sistema se realizará en un año electoral, por lo tanto, existirá la tentación de apurarla, demorarla o acomodarla de acuerdo a los intereses de los distintos sectores. El único antídoto contra eso es un debate abierto y seguido con seriedad y objetividad por los medios de comunicación. Ya existen voces en la oposición que proponen la aplicación del voto voluntario, dejando para después la inscripción automática. Ello constituiría una desnaturalización completa de la reforma, puesto que tendríamos los mismos electores potenciales y menos votantes efectivos.
Si de verdad creemos en el espíritu de esta reforma y queremos un sistema electoral que amplíe la participación de los ciudadanos y mejore la calidad de nuestra democracia, hagamos el esfuerzo de aprobar este cambio integralmente, trabajando con prontitud y dejando de lado la calculadora electoral.

Carolina Tohá
Diputada PS



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