Ideas & Debates

de La Tercera

 

"Obama y América Latina", por Fernando Purcell

Mar. 01 , 2009

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A poco más de un mes de iniciado el gobierno de Barack Obama en Estados Unidos ha habido pocas señales que den claridad sobre la postura de su gobierno en relación a América Latina. Las ya lejanas palabras pronunciadas durante la carrera presidencial, en mayo de 2008, frente a la Cuban-American National Foundation en Miami, constituyen el único referente disponible. En aquella ocasión, el actual mandatario se refirió a la necesidad de construir un  liderazgo continental renovado a partir de una nueva alianza, donde se promuevan algunas de las libertades básicas esbozadas por Franklin D. Roosevelt en 1941: liberación del miedo y la miseria, además de libertad política. También destacó la necesidad de distanciarse de las políticas unilaterales de George W. Bush quien, por privilegiar Irak y Afganistán, dejó en segundo plano nuestra región y tantas otras.


A poco andar de su gobierno, y tal como se presumía, la enorme crisis económica mundial ha consumido casi todas las energías de Obama y su equipo político. Pero gracias a los recientes acuerdos para aprobar paquetes de medidas económicas, debiésemos esperar mayor actividad diplomática en las próximas semanas. En lo que respecta a Latinoamérica, la visita del Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a Washington, programada para el 17 de marzo, será la primera visita oficial de un mandatario de la región durante la era Obama.


América Latina estará expectante de lo que ocurra con el viaje de Lula, pues se abre un escenario donde, finalmente, se expliciten los lineamientos de la política exterior hacia la región. Esto, porque más allá del carácter bilateral de la visita del Presidente de Brasil, la Casa Blanca siempre ha considerado a cada país latinoamericano como pieza de un vasto tablero.


Sin embargo, cabe la posibilidad de que no haya tal definición y que debamos esperar algunos meses más para que ello ocurra. El hecho de que varios de los asesores del ex presidente Bush para América Latina sigan en sus cargos, puede ser una señal de que no hay intención de anunciar cambios significativos o planes grandilocuentes. Al menos por el momento.


Este último escenario podría socavar la popularidad de Obama en la región y, al mismo tiempo, impacientar a distintos sectores políticos y económicos. Por ejemplo, existen grupos de derecha que ansían una política de colaboración que pueda disminuir la influencia de Hugo Chávez en la región. Obviamente, serán ellos los primeros en resentir una potencial dilatación de las posturas de Obama respecto de América Latina, lo que puede debilitar las estrechas relaciones con  gobiernos como el de Colombia.


Una prolongada falta de definición del tipo de alianza que quiere construir EEUU con la región puede enrarecer el ambiente económico, en el que las sensibilidades están a flor de piel producto de la crisis. De esta forma, ante las nuevas medidas económicas que buscan reactivar las industrias norteamericanas, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, ya anunció la posibilidad de denunciar a EEUU ante la Organización Mundial del Comercio por la campaña de promoción de compra de productos y materias primas nacionales en ese país (como el acero).


Sin definiciones claras sobre los grandes lineamientos de la política hacia América Latina, es posible que se incrementen este tipo de roces en la medida que la crisis se vaya agudizando. Por todo lo anterior es que la visita de Lula será decidora y permitirá clarificar un poco más el escenario político y económico de las relaciones entre EEUU y América Latina en los meses que vienen.



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