La oportunidad de la reforma, por Osvaldo Andrade
Mar. 07 , 2009
Se ha suscitado una polémica artificial respecto de la oportunidad del envío de la reforma laboral destinada a mejorar el diálogo social y la negociación colectiva. Y digo artificial, pues siempre estuvo previsto en la agenda laboral que el último año de gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet era la oportunidad para la discusión de esta necesaria reforma.
Así, el primer año fue la ley de subcontratación; el segundo la ley que reformó el sistema de pensiones; el tercero la judicatura y el defensor laboral y el perfeccionamiento del seguro de cesantía. Todas iniciativas que se han cumplido rigurosamente junto a otras 50 leyes que reconocen y protegen derechos de trabajadoras y trabajadores. Ahora, en el último año de gobierno, corresponde el proyecto de diálogo social y negociación colectiva.
Sorprende, entonces, esta polémica, porque esta agenda no sólo ha estado siempre definida, sino que ha sido de público conocimiento.
Respecto de la pertinencia de esta reforma, puedo afirmar que es esta la mejor oportunidad. No hay nada más importante para promover y proteger el trabajo, respetando los derechos laborales, que un adecuado clima laboral e idóneos instrumentos de diálogo social al interior de la empresa. Esto se llama, a nivel mundial, negociación colectiva. Así lo reconoce la Organización Internacional del Trabajo, y así lo suscriben trabajadores, gobiernos y empleadores en este foro mundial. Es una lástima que algunos lo olviden al cruzar la cordillera.
Es la negociación colectiva la oportunidad y el espacio para que el sindicato y el empresario puedan convenir las mejores alternativas para el desempeño de la tarea, para mejorar productividad y remuneraciones, para que la empresa gane y los trabajadores ganen. También, para enfrentar situaciones críticas o prepararse para ellas, en un ambiente de confianza y respeto mutuo, mirándose a los ojos de igual a igual.
En relación con el contenido del proyecto, fue la propia Presidenta Bachelet en su discurso del 21 de mayo pasado, quien precisó su sentido y alcance: simplificar el procedimiento, dar titularidad al sindicato, evitar el efecto "polizonte", ampliar las materias de negociación e impedir el abuso del fuero.
Nadie podrá decir que estos temas no son de interés de trabajadores, trabajadoras y empresarios. Y es, precisamente, en la ampliación de las materias de negociación donde se pueden abordar todos aquellos aspectos que han estado en la discusión pública el último tiempo. Esto es la organización de la jornada, el banco de horas y de horas extra, pero también -y no menos importante- las diferencias salariales entre hombres y mujeres. En suma, la organización del sistema de producción de la empresa.
¿Por qué no abordarlos de una buena vez? ¿Por qué tanto miedo al diálogo? Es, precisamente, en momentos críticos cuando se hace necesario. No sólo en el país, también en las empresas.
Por cierto, el Congreso debe generar un debate enriquecedor para aprobar este proyecto. En esta discusión, sin duda, no estarán ausentes temas como el reemplazo y el descuelgue de los trabajadores durante la huelga, el abuso de los multi Rut, la existencia de un piso para la negociación, entre otros. Es decir, no me caben dudas de que el debate parlamentario perfeccionará el proyecto que enviará el Ejecutivo en la oportunidad que estime.
Señores empresarios, no le tengan miedo a los trabajadores. A ellos también les importa cuidar la fuente laboral, también quieren que le vaya bien a la empresa. Sólo piden ser parte de ese éxito. Ellos también son la empresa.
Osvaldo Andrade
Abogado y ex ministro del Trabajo y Previsión Social.



