Hacer la tarea completa
Mar. 30 , 2009
Publicado en Ideas & Debates, 30/3/2009
El reciente reconocimiento que hizo uno de los actores del mercado de las farmacias respecto de un acuerdo entre las tres principales cadenas para subir los precios de los medicamentos de forma concertada, dejó en evidencia la importancia de una sana y libre competencia. También, los daños que la falta de ella puede causar a los consumidores.
Esto viene a confirmar las razones que se tuvieron para establecer una estrecha vigilancia del mercado farmacéutico, por parte de diversos actores del gobierno. Así, la investigación y acusación de la Fiscalía Nacional Económica, el combate a la publicidad engañosa durante la época de la "guerra de precios" entre farmacias, la defensa del derecho de los consumidores a contar con una lista de precios en cada establecimiento, fueron en la dirección señalada.
En Chile no impera la ley de la selva. Impera la sana competencia y la protección de los consumidores, lo que en ningún caso incluye que las empresas se pongan de acuerdo para fijar los precios. Por el contrario, supone que éstas compitan lealmente en el mercado por la preferencia de sus clientes.
Por otra parte, vender medicamentos no es lo mismo que vender una camisa o un pantalón, pues están en juego la salud y la vida de las personas. Conductas como las que hemos conocido van en desmedro, principalmente, de grupos vulnerables como los adultos mayores o los enfermos crónicos. Esto resulta inaceptable y aumenta la gravedad de los hechos.
Hoy la confianza de los consumidores en el mercado farmacéutico se encuentra gravemente deteriorada y el desafío para la industria es restablecerla.
¿Cómo? Dando claras señales de competencia y transparencia de cara a los consumidores.
Cuando se rompen las reglas, se perjudica, también, a otros jugadores. Al competir deslealmente se afecta al mercado en general. Esta situación refuerza la necesidad de que las asociaciones de proveedores jueguen un rol activo combatiendo y desenmascarando a quienes transgreden las reglas del juego, lo que se constituye en una expresión democrática de la voluntad ciudadana.
El hecho de que un actor de este mercado no haya respetado la libre y sana competencia, lo reconozca y realice acciones para corregir sus conductas, va en el sentido correcto. Pero falta una parte importante de la tarea: compensar a los consumidores afectados por la concertación de precios.
El desafío para los mercados es dar garantías de confianza a todos los actores. Basta con mencionar el "confusopolio" en materia de crédito, donde conocer el precio final exige conocimiento de matemáticas avanzadas, ya que es necesario sumar tasa de interés, comisiones, seguros y otros. Sin información no hay libre elección y sin ésta no hay competencia. De este modo, los consumidores también podrán ser un motor que fomente la competencia al votar con su compra prefiriendo la alternativa que sea más favorable para sus intereses.
Todavía queda esperar que el Tribunal de Libre Competencia se pronuncie para que determine la responsabilidad de la empresa y que ésta ofrezca las reparaciones correspondientes, de la misma forma en que ha admitido su responsabilidad.
Otra parte importante de la tarea será que las empresas, no sólo aquellas de la industria que han sido protagonistas de los hechos recientes, puedan mantener y recuperar la confianza de los consumidores. Sólo así estaremos construyendo un Chile más justo y solidario en materia de consumo.



