Ideas & Debates

de La Tercera

 

Aborto terapéutico: por qué sí y por qué no. "Trabajemos por una cultura de la vida", por Fernando Chomalí

Mar. 18 , 2009

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El aborto "terapéutico" es una acción que tiene por finalidad eliminar la vida del concebido para salvaguardar la salud o la vida de la madre que lo lleva en sus entrañas.

Esta disyuntiva, en la que para salvar la vida de la madre hay que terminar con el embarazo, y ello procurando un aborto, en la práctica es muy escasa, sino inexistente, como la literatura médica lo demuestra. El concepto de terapéutico es abusivo. Terapia significa curar, sanar, pero en ningún caso eliminar la vida de un ser humano. Menos aun si es inocente.

Algunas personas insisten en darle cabida en la legislación chilena al llamado aborto "terapéutico" amparados por una definición muy amplia de salud, la que no sólo sería estar libre de enfermedades, sino que también, el completo bienestar físico, sicológico, social. Con esta perspectiva, algunos consideran que si el embarazo amenaza la "salud" de la madre, entendida en este sentido, todo aborto sería terapéutico, lo que es un aberración.

Existe una gran desproporción entre los beneficios que puede significar un hijo menos que alimentar y educar, evitar una situación de desequilibrio sicológico a una mujer que no desea un embarazo, o "salvar su honra" si fue violentada sexualmente,  y terminar con la vida de un ser humano inocente. Esto no es más que la negación del derecho básico de todo ser humano a que se le vea respetada su vida, y de modo especial si es inocente. No hay razón que justifique este hecho.

Además, el aborto "terapéutico" constituye la negación del ethos mismo de la medicina, que consiste en curar, hacer el bien posible y nunca dañar. Por otro lado, parte de la errada idea de que la vida de la madre vale más que la del hijo. Ello es insostenible desde cualquier punto de vista, dado que el valor de una persona humana y su dignidad es independiente del estadio de desarrollo en el que se encuentre.

El médico, en casos delicados propios de su práctica profesional, ha de tener siempre presente que está en presencia de dos pacientes, y a ambos ha de procurarles la mejor atención posible. ¿Se imagina una ley de aborto que obligue a las facultades de medicina a enseñar cómo eliminar seres humanos inocentes en el vientre materno?

Otra cosa muy diferente es que en el contexto del cuidado que el médico le procura a la madre para sanarla de una lesión o enfermedad grave, como consecuencia no querida ni buscada, se produzca el fallecimiento del fruto de la concepción. En este caso no estamos frente a un aborto procurado, sino que a otra figura que, desde el punto de vista moral, es completamente distinta.

Primero, porque la sanación de la madre no se logró con la eliminación del no nacido.  Segundo, porque realizar una terapia es siempre lícito, aunque de ella se obtenga una consecuencia tan lamentable como la muerte del aún no nacido.

Creo que es importante señalar que quienes pretenden introducir el concepto de aborto terapéutico, lo que en realidad quieren es liberalizar el aborto bajo cualquier condición, tal como ha acontecido en muchos lugares del mundo. Y es bueno que lo digan abiertamente.

El aborto procurado, es decir la eliminación del fruto de la concepción desde el momento de la fecundación hasta el nacimiento, es un delito grave. Siempre fue considerado así y es claramente inmoral. Hoy, lamentablemente, muchos lo consideran un derecho. Ello ha llevado a que el Papa plantee que nos encontramos en una auténtica conjura en contra de la vida, que ha generado una verdadera cultura de la muerte. Junto a esta denuncia, nos invita a que trabajemos incesantemente por una cultura de la vida, donde cada ser humano sea respetado.

Fernando Chomalí
Obispo auxiliar de Santiago,
profesor del Centro de Bioética de la Universidad Católica



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