Ideas & Debates

de La Tercera

 

"2009 versus 1999", por Patricio Arrau

Feb. 14 , 2009

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El año 1999 fue malo para la economía nacional. Chile vio caer su PIB en, aproximadamente, 1% respecto de 1998. Mientras se revisan fuertemente a la baja las proyecciones de crecimiento para 2009, es interesante comparar lo ocurrido hace una década con el desempeño que esperamos para este año.
Tres son los elementos de comparación. Uno es favorable a la situación de 1999 y los otros dos, a la de 2009. En primer lugar, en ambos casos la desaceleración económica tiene su origen en una crisis de origen externo. A mediados de 1997, tres países de escasa importancia del sudeste asiático mostraban signos de fatiga y sus sistemas financieros fueron intervenidos. Nada pasó en Chile. El peso seguía una fuerte tendencia a la apreciación sostenido por la banda cambiaria, llegando a niveles insólitamente altos.
En octubre, sin embargo, también cayó Corea del Sur y nuestro tipo de cambio empezó gradualmente a devaluarse al vislumbrarse la llamada crisis asiática. La magnitud de esa crisis externa, acotada a Asia, y con EEUU creciendo fuerte, no tiene paralelo con la gravedad de la actual situación global, que ha puesto a todo el mundo desarrollado en recesión y su efecto expansivo está aún por reconocerse. Esta comparación es claramente desfavorable para el 2009.
El entorno macroeconómico chileno es un segundo elemento de comparación y aquí las cosas cambian. Entre 1995 y 1997, Chile venía alimentando su crecimiento dependiendo del financiamiento externo, con un déficit de cuenta corriente de cinco puntos del PIB, es decir, gastando más de lo que producíamos. Ello era cierto para el sector público, pero especialmente para el sector privado. Ese crecimiento dependía de que se mantuvieran los flujos externos hacia el país y la crisis asiática asustó a los acreedores internacionales, quienes retiraron el crédito internacional para Latinoamérica. Aunque en Chile no ocurrió en demasía, evidentemente esta fragilidad deprimió las expectativas. Punto que favorece al 2009, pues hoy el país es acreedor internacional y tiene fondos propios para autosustentar su crecimiento y un déficit en cuenta corriente.  
El tercer elemento de comparación es, a mi juicio, el más relevante: la reacción de las autoridades. En 1999, las del Banco Central no pudieron reaccionar peor. Aferradas a la idea de que devaluación era igual a inflación, no sólo se mantuvo el dólar muy bajo (muy alto para el peso chileno), sino que además el Central rehusó vender divisas y generó tres crisis de liquidez en 1998 que llevaron las tasas a niveles insospechados. Las autoridades monetarias indujeron una crisis de crédito de grandes proporciones generando la recesión de 1999.
Se le ha pasado una cuenta injusta a Hacienda en ese análisis, pues la responsabilidad principal fue claramente del Central. En 2009, las autoridades han hecho lo correcto. Intervención cambiaria en marzo, reversión y colocación de divisas en el sistema bancario en septiembre y la prontitud para reaccionar con paquetes fiscales son puntos a favor del 2009, de ahí que haya posibilidades de no caer en recesión.
Sin embargo, la fuerte contracción de crédito bancario, autorreferida como "cautela", sugiere que se necesita más. El camino es mejorar los incentivos y compartir con la banca los riesgos a través de Corfo y la banca de segundo piso. Se requieren mayores líneas de garantías y coberturas, de mayor escala. Más competencia por el crédito, junto a una coordinación y colaboración público-privada, puede mejorar las perspectivas del 2009. El camino a través del BancoEstado no está funcionando, lamentablemente.

Patricio Arrau
Doctor en Economía de la U. de Pennsylvania y consejero Giro País



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