Editorial

de La Tercera

 

Sanción de la Comisión de Etica del Senado

Jan. 09 , 2009

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La Comisión de Etica de la Cámara Alta acordó el miércoles aplicar la sanción más dura que establece el Reglamento del Senado contra el parlamentario Guido Girardi, por su conducta durante el incidente que protagonizó en noviembre pasado al ser detenido el auto en que viajaba por dos suboficiales de carabineros, debido a exceso de velocidad.

En esa ocasión, el chofer del parlamentario mostró a los policías la credencial del congresista y éste acusó a los mismos de no haberle dado un trato deferente, reclamo que manifestó también a la subsecretaria de Carabineros, quien lo transmitió al mando de la institución. Este sancionó a los suboficiales, medida que finalmente fue revocada al hacerse conocido el episodio.

En su resolución, la instancia ética señala que la actuación del legislador "se aparta de la obligación que tienen los senadores de observar una conducta intachable", a la vez que recuerda que los miembros de la Cámara Alta deben evitar "toda conducta que pueda ser interpretada como invocación de privilegios de cualquier naturaleza". Según el reglamento, la comisión puede, de acuerdo al mérito y la gravedad del asunto sometido a su decisión, definir una amonestación verbal y, en caso de falta grave o de reiteración, hacer pública dicha censura.

Esta última vía fue la adoptada en esta oportunidad. Aunque el parlamentario pagó la multa, reconoció haber cometido una "torpeza" con su actitud e insistió en que jamás solicitó que los carabineros fueran sancionados, la gravedad del incidente y el hecho de que ya registrara un precedente similar cuando era diputado en 1996 hacen que la sanción sea proporcional a lo ocurrido.

El caso involucra a una autoridad, encargada de dictar leyes, que infringió la normativa y reclamó a funcionarios que actuaban en cumplimiento de su deber privilegios que ningún ciudadano tiene. Pocas cuestiones resultan más irritantes para la ciudadanía que la actitud de quienes buscan aprovechar su posición para obtener o exigir algún tipo de beneficio que vulnera el esencial principio de la igualdad ante la ley.

La señal enviada por la Comisión de Etica es también oportuna, pues deja en claro no solamente el rechazo, sino también el castigo de sus pares, y ayuda a restaurar la imagen de la actividad política en momentos en que ésta se encuentra dañada por, entre otras cosas, actitudes como la descrita.

Es esperable ahora que, tal como lo ha hecho el Senado, se publiquen pronto los resultados de las investigaciones prometidas por Carabineros para dilucidar las responsabilidades en torno a los injustificados castigos que inicialmente recibieron los policías que cursaron el parte al auto del senador en la Ruta 68.

Estos fueron sancionados en su oportunidad por no mantener "la deferencia y cortesía que Carabineros debe otorgar a los parlamentarios", luego de que, en una decisión también cuestionable, la subsecretaria traspasara el reclamo del senador a las jefaturas correspondientes. El hecho que el castigo haya sido revertido no debe impedir que se tomen acciones contra quienes deslegitimaron lo actuado por dos suboficiales que operaron con meritorio apego a sus deberes.

Parece importante también que los resultados del sumario anunciado sean conocidos por la opinión pública, para que ésta sepa que este tipo de actitudes no son aceptadas y que las sanciones establecidas por este procedimiento cumplan también con un efecto ejemplificador al interior de la institución policial.

Las autoridades deben sacar lecciones positivas de este episodio. La principal es que nadie puede situarse por encima de la ley, ni siquiera en asuntos que puedan parecer de poca importancia.

La decisión adoptada por la instancia del Senado constituye una señal potente,  que debe ser valorada por la opinión pública y contribuir a dar vigencia práctica al principio fundamental de la igualdad ante la ley.



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