Resultado del referéndum constitucional en Bolivia
Jan. 27 , 2009
"Hoy se refunda una nueva Bolivia". Así graficó el mandatario de ese país el significado del triunfo que obtuvo en el referéndum del domingo, en el que se aprobó su propuesta de nueva Constitución.
El texto, que obtuvo el "Sí" de casi 60% de los electores -según cifras de analistas, pues las oficiales no serán conocidas por varios días-, refuerza el rol del Estado, consolida la nacionalización de recursos, otorga más participación a los 36 pueblos indígenas y permite la reelección presidencial, lo que abre la posibilidad al actual gobernante de mantenerse en Palacio Quemado hasta 2015.
De esta forma, avalado adicionalmente por los resultados que obtuvo en el referéndum revocatorio en agosto del año pasado -con cerca del 70% de las preferencias-, el Presidente boliviano ha dado otro paso en la profundización del proceso de refundación institucional que viene impulsando desde su asunción en enero de 2006. Tanto la forma como el contenido del debate en torno a dicho proyecto han aumentado la polarización en un país ya cruzado por variadas y profundas divisiones.
El proyecto político del mandatario a menudo ha chocado con los intereses y aspiraciones de parte de la población boliviana. Por ejemplo, no toda ella comparte su concepción "indigenista" de la identidad nacional; también, su afinidad política con el populismo de la llamada nueva izquierda regional y la cercanía con el mandatario venezolano y su Socialismo del Siglo XXI producen rechazo y desconfianza en sectores significativos.
Por otra parte, para alcanzar sus objetivos políticos el mandatario boliviano ha hecho un uso reiterado del plebiscito -otro rasgo que comparte con la izquierda populista-, consciente de la gran adhesión popular que concita en las regiones occidentales de la nación. El uso recurrente de este mecanismo puede avivar resentimientos en la minoría si ésta llega a sentir que no tiene avenidas para canalizar sus demandas.
Lo anterior, unido a un clima nacional crispado por el constante choque entre el Ejecutivo y sus opositores, dificulta el intercambio productivo entre los actores políticos, hace improbable llegar a los consensos que son indispensables en democracia y tensiona la paz social.
En este sentido, el resultado del referéndum debiera estimular al Ejecutivo a abrir espacios de diálogo con la oposición, pues, a pesar de la victoria del "Sí", el gobierno perdió apoyo en la mayor parte del país respecto del referéndum de agosto. Esta disposición más dialogante podría resultar clave a la hora de aplicar la nueva Carta Magna, puesto que ésta requiere de la aprobación de una nueva ley en el Congreso para implementarse.
Para Chile, un punto central de la nueva Constitución de Bolivia es el artículo que postula "el derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso (a Bolivia) al Océano Pacífico". Aunque el texto no nombra explícitamente a Chile, La Moneda debe estudiar qué efecto produce esto en los esfuerzos de acercamiento bilateral emprendidos por los respectivos gobiernos en el último tiempo.
La relación entre ambos países ha sido históricamente difícil y ha estado sujeta a las coyunturas de política interna en ambas capitales. En esto, la aspiración de Bolivia por una salida al Pacífico ha jugado un rol determinante, siendo usada a menudo como baza político-electoral en ese país (una práctica que, hasta ahora, ha evitado la administración del actual mandatario, quien ha hablado de "segunda etapa" en su relación con Chile).
Es de esperar que el nuevo proyecto constitucional boliviano no implique poner trabas en los puentes de diálogo fluido que se han establecido entre Santiago y La Paz durante los actuales gobiernos y que han permitido consolidar las confianzas. Como también es deseable que los bolivianos, una vez definida la forma final de su Carta Magna, puedan abocarse a enfrentar sus muchos desafíos en un clima de mayor estabilidad política y social, y deje atrás sus años de la llamada "crisis permanente".




