Editorial

de La Tercera

 

Polémica por elección de nuevo presidente del Senado

Mar. 11 , 2009

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Aconsecuencia de la actitud que han adoptado varios diputados, senadores y personeros de la Concertación, la asunción del nuevo presidente del Senado se ha transformado en un asunto innecesariamente polémico, que enrarece el clima político. En lugar del normal y legítimo traspaso de mando a una autoridad democrática, lo probable es que la ceremonia en la que hoy debe asumir la testera de la Cámara Alta el senador gremialista Jovino Novoa, a la cual varios de sus pares oficialistas han anunciado que se restarán, termine recordando divisiones del pasado y reavivando odiosidades que el país se ha esforzado por superar.

Así, varios personeros del PS y el PPD han censurado que llegue a la testera del Senado un ex alto funcionario del gobierno militar -subsecretario de Gobierno entre 1979 y 1982-, a quien le exigen asumir la "responsabilidad moral" por desempeñar dicho cargo en momentos en que se cometían graves violaciones a los derechos humanos. Mientras unos han calificado el de hoy como "un día negro para la democracia", otros demandan al senador UDI que "pida disculpas" e, incluso, han planteado que estará "en tela de juicio" la imagen del país si él asume como presidente. Esas opiniones tampoco esconden su molestia por el hecho de que los votos de dos senadores ex Concertación sean parte de la mayoría que debiera hacer hoy posible la elección del nuevo titular.

Como ha ocurrido en algunos otros episodios en que el pasado histórico se convierte en tema de discusión, hay una cuota de manipulación de los hechos, y un énfasis en temas y lenguajes que alimentan visiones parcializadas, incluso interesadas, de la historia. Esto ocurre en ambos "bandos", pues ninguno está del todo libre de responsabilidades políticas en los procesos que culminaron en el quiebre de la democracia y sus consecuencias. La tentación de reescribir la historia siempre subyace en los intentos de convertirla en munición política para la contingencia de nuestros días. Se trata, por cierto, de un camino que, lejos de conducir al cierre de heridas y a dejar atrás fantasmas, mantiene siempre latentes los traumas del pasado, pese a que cada vez son menos los chilenos que tienen una vinculación directa con ellos y a que la sociedad no parece dispuesta a revivirlos una vez más.

Se usan expresiones que distorsionan la verdad y confunden a la opinión pública, como criticar a "aquellos que sistemáticamente niegan su relación con la época más lamentable del país"; u otras que caldean los ánimos, como sugerir que un detractor del senador gremialista debe hacerse responsable por "cualquier cosa" que a éste le suceda, pues sus críticas están incitando a la violencia contra el parlamentario. Esta atmósfera es terreno fértil para la descalificación y la polarización.

La polémica suscitada en torno a este tema, entonces, no sólo afecta al senador aludido, sino que acaba por empañar todo el proceso de nominación de esta alta investidura (que ha seguido el derrotero establecido para estos casos, sin que exista duda de su legitimidad). Los actores políticos no pueden hacer de los ritos de la democracia ocasiones de "cobro de cuentas", de aprovechamiento electoral o de construcción de agenda. Cuestionar ética y políticamente la nominación del presidente del Senado supone desconocer la validez de acuerdos tácitos y explícitos, no hacerse cargo de las mayorías en juego y argumentar desde una muy discutible superioridad moral.

La institución senatorial, por lo tanto, recibe un golpe a su prestigio, como también ocurre con el de la política en general. Respetar los procedimientos conjuntamente acordados y ceñirse a sus resultados es una parte clave del juego democrático, pues en eso se sustenta su credibilidad ante la opinión pública y su viabilidad como sistema político. Polémicas artificiales como la suscitada esta semana no prestigian a sus protagonistas; pero, lo que es más grave, tampoco prestigian al debate político, y ése es un costo que termina pagando la calidad de la democracia.



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