Editorial

de La Tercera

 

Pérdidas de Enap y destino futuro de la empresa

Feb. 25 , 2009

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Las pérdidas sufridas por la Empresa Nacional de Petróleos (Enap) durante 2008 han superado todas las estimaciones de los especialistas, llegando a US$ 958 millones. Ello equivale a la pérdida de casi la totalidad del patrimonio que la empresa tenía al inicio de ese año, cuando era de casi US$ 990 millones. Al término de ese ejercicio, el patrimonio llegó a 261 millones de dólares, debido al aporte de US$ 250 millones hecho por el gobierno, en virtud de una autorización del Congreso.

Estas cuantiosas pérdidas parecen tener su origen en gruesos errores cometidos por su administración, en un escenario de fuertes variaciones en el precio internacional de su principal insumo, lo que debe dar lugar a una profunda evaluación de su actuación y a revisar su permanencia en manos del Estado.

De acuerdo a la información contenida en los estados financieros divulgados por Enap, el grueso de las pérdidas proviene de la operación de su filial Refinerías, cuyo resultado negativo fue de más de US$ 1.100 millones. Estas tuvieron su origen en que la empresa adquirió grandes volúmenes de petróleo a precios que superaron los 145 dólares por barril, debiendo venderlo luego a poco menos de 40 dólares -a través de productos refinados- cuando a fines del año pasado se produjo la caída del precio del crudo en los mercados internacionales. Otras pérdidas provinieron del impacto causado por el aumento del tipo de cambio.

Habiendo una política de estabilización de precios de combustibles definida en otros términos -según la cual el Estado, a través de fondos de estabilización, provee los recursos para que, sin comprometer el patrimonio de Enap, el precio al público no deba reflejar en cada instante los vaivenes en el precio externo del petróleo-, no había razones para que la firma estatal buscara por sí misma asegurar un precio a futuro. Así, la posición tomada por la empresa no fue de cobertura, sino especulativa. La oportunidad no pudo ser peor, con severas consecuencias para el patrimonio del Estado.

Tal vez estos errores fueron un antecedente que tuvo a la vista el directorio para sustituir en los últimos meses a varios altos ejecutivos de la empresa, incluido su gerente general. Con todo, dichos cambios no han alcanzado a quienes tienen a su cargo la supervisión de la administración desde el directorio, materia en la que el gobierno debería efectuar una pronta evaluación para determinar también la responsabilidad que le cabe en la materia.

Lo ocurrido en Enap ha vuelto a poner de manifiesto los perjuicios que causa a una sana gestión de las políticas públicas el manejo poco pulcro -a menudo con criterios políticos y no técnicos- en la alta dirección de estas empresas, así como la práctica de poner su conducción efectiva en manos de personas que, en la práctica, no quedan bajo el control estricto de los respectivos directorios.

No parecen existir razones que justifiquen que el Estado mantenga con exclusividad el derecho a la explotación de hidrocarburos, y menos aun que con este propósito siga asumiendo los riesgos de una actividad empresarial como la exploración y explotación de yacimientos de petróleo, así como de su refinación, sin al menos adecuar previamente su capacidad de gestión y gobierno corporativo.

La situación vivida por Enap es el reflejo y consecuencia de prácticas obsoletas, muy distantes de lo que se espera de la gestión de las actividades propias de un estado moderno y eficiente. La propia OECD ha comenzado a enfatizar, como condición para facilitar el eventual acceso de Chile a esa organización, la necesidad imperiosa de revisar profundamente las prácticas de gobierno corporativo en las empresas del Estado chileno.

Asimismo, es oportuno llamar la atención sobre la magnitud de los dineros que el Estado está perdiendo por problemas de gestión, como en los casos de Enap o del Transantiago. La imagen de abundancia transitoria generada por el precio del cobre no debe debilitar la responsabilidad que las autoridades tienen sobre la tutela de las finanzas públicas.



Comments:

Por supuesto señor editorial, no faltaba más, continuemos comunicando lo necesario que es entregar bienes básicos a un par de empresarios. ¿Por que no comenta las tremendas perdidas que tienen las empresas privadas del cobre y su evasion de impuestos?, Sus perdidas $ han sido estratofericas. ¿No cree la necesidad de comunicar que éstas empresas sean administradas por el estado para beneficios de todos?. Uds comunican la poca que relevancia del estado hacia los ciudadanos...eso es cuento de niño!

Posted by Juan on February 25, 2009 at 12:38 PM CLST #

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