Editorial

de La Tercera

 

El combate a los incendios forestales

Feb. 11 , 2009

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Al año se produce en Chile un promedio de seis mil incendios forestales que arrasan con más de 50 mil hectáreas en la temporada de octubre a abril. El 2009 no ha sido diferente, toda vez que a principios de febrero ya se han quemado más de 30 mil hectáreas, lo que equivale a un aumento del 137% respecto del 2008 a esta fecha.
Según la Conaf, el aumento de las hectáreas afectadas este año se debe principalmente a que las condiciones geográficas de los lugares donde hoy se producen mayoritariamente los incendios  -las montañas- han dificultado su contención. Las altas temperaturas, la sequía y otros factores climáticos también obstaculizan las labores para controlar las llamas.
Como siempre, casi la totalidad de las veces -un abrumador 99% de los casos- el fuego tiene una causa humana, ya sea por negligencia o acción deliberada. Sólo un 1% tendría causas naturales, como la caída de rayos o a la combustión espontánea provocada por el calor y el aire seco.
La Conaf cuenta con 1.100 brigadistas propios, a los que pueden sumarse 1.100 más que pertenecen al Ejército y a la Armada, y que han sido capacitados por la misma corporación. Son recursos humanos que, según los expertos, resultan escasos para cubrir los 33 millones de hectáreas vulnerables a incendios forestales. Algunos de los terrenos que corresponden a empresas privadas tienen sus propias brigadas, como Celulosa Arauco, que cuenta con 660 personas divididas en 51 brigadas, y la Central Mininco, que tiene 450 más. Sólo estas dos empresas equiparan el número de brigadistas que tiene la Conaf.
Con todo, el presupuesto asignado por el Ministerio de Agricultura para la prevención y contención de incendios forestales ha venido creciendo sostenidamente y actualmente es de $ 9 mil millones, versus seis mil millones en 2005 (el mayor porcentaje de estos recursos se destina a la lucha contra el fuego).
Un dato novedoso, sin embargo, es que este año la cantidad de focos de incendio ha disminuido en un 40%, lo que la autoridad atribuye al éxito de las campañas de prevención a nivel nacional y regional. Parecería lógico, entonces, considerando el origen humano de la mayoría de los incendios, concentrar mayores esfuerzos en tareas de prevención y educación, idealmente desde temprana edad, para imbuir a los ciudadanos de las medidas de prudencia indispensables para no desatar un incendio por accidente, y para disuadir el delito y la falta de respeto por el patrimonio natural que significa provocarlo intencionalmente.
Lo anterior debe ir complementado con una sistemática y eficiente acción para indagar las causas de un incendio, identificar y perseguir a los responsables y sancionarlos debidamente. En ese sentido, es positivo que las brigadas especiales de la Conaf que trabajan en pesquisar cómo se inició un incendio -una suerte de trabajo forense- involucren crecientemente a la ciudadanía en esa tarea, apoyándose en las comunidades afectadas por el fuego en la identificación de los responsables.
El siguiente paso, la sanción ejemplificadora, es igualmente clave, y en este punto es urgente hacer más severas las penas. El caso del turista checo que en 2005 provocó un incendio que consumió casi 16 mil hectáreas en el Parque Nacional Torres del Paine, y que sólo fue multado con $ 120 mil, es ilustrativo de una lenidad que no puede ser la norma.
Según el artículo 22 de la Ley de Bosques, quien provoca un incendio debe cumplir con la pena máxima de privación de libertad desde 541 días a cinco años y una multa de entre una y cuatro UTM. Las penas para aquellos que son negligentes en el uso del fuego en zonas vulnerables son menores y no se aplican de manera efectiva. En marzo del 2005 ingresó al Congreso un proyecto de ley que pretende endurecer las penas por este delito, pero la iniciativa sigue en trámite, sin mostrar avances.
Un esfuerzo sostenido en las áreas mencionadas debería, con el tiempo, ayudar a que sean menos comunes las desoladoras imágenes de bosques en llamas que se han vuelto inaceptablemente típicas de esta estación.



Comments:

Creo que un análisis completo de la temática no puede soslayar el inmenso aumento de la masa forestal en Chile. Además, no sólo se deben endurecer las penas para los responsables de los incendios, sino que aumentar las exigencias para que las plantaciones forestales no afecten a los vecinos.

Posted by matias montenegro on February 11, 2009 at 10:10 AM CLST #

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