Debate sobre el cumplimiento del rol de la banca en Chile
Jan. 31 , 2009
Declaraciones de un consejero del Banco Central indicando la conveniencia de que la banca capitalice sus utilidades y restrinja la distribución de dividendos, y más tarde del Ministro de Hacienda, manifestando interés en la figura de un mediador entre empresas deudoras y sus bancos acreedores, que estaría siendo incorporada en Francia, y llamando a la banca a prestar más, dieron origen a una polémica sobre la forma en que la banca chilena está cumpliendo su rol en este momento. Todas estas opiniones, junto a las de analistas y representantes del sector, han coincidido en que no hay actualmente un problema de falta de patrimonio en la banca nacional, la cual se aprecia sólida y bien capitalizada. Tampoco hay evidencia de reticencia injustificada a prestar en algún caso específico.
La discusión, que se ha mantenido en un nivel general y no necesariamente conducente a propuestas específicas, parece reflejar, sin embargo, sensibilidades y aprensiones que se han desarrollado en el contexto de una situación delicada de la economía nacional y ante las cuales es siempre preferible actuar técnicamente, con prudencia y con definiciones claras.
Una posible razón para las aprensiones podría estar en que las dificultades económicas actuales en el mundo tuvieron su origen en el debilitamiento de la banca. En particular en Estados Unidos la crisis se originó en una violenta pérdida de valor de los préstamos para vivienda respaldados con hipotecas, que afectaron el patrimonio de la banca y otros intermediarios financieros especializados, y que ha llegado a enervar la operación de las distintas vías de intermediación financiera. Hoy, el público norteamericano consume menos por estar atemorizado, y busca deshacerse de pasivos emitidos por entidades financieras o del sector real que se asocian a un mayor riesgo de no pago. Los recursos sustraídos del consumo y del financiamiento a entidades privadas han fluido hacia activos libres de riesgo de no pago, en particular bonos del Tesoro y dinero mantenido en la forma de depósitos muy líquidos. Así, el Tesoro de EEUU y la Reserva Federal, enfrentados a una enorme demanda por sus pasivos, deben definir cómo disponen de esos recursos; cuánto debe ser canalizado hacia financiamiento de inversión privada, cuánto a estimular consumo y cuánto a desarrollar obras públicas. La mala apreciación de los riesgos que llevó a las instituciones financieras estadounidenses a enormes pérdidas y a su virtual paralización están costando caras a la economía de ese país, y han dejado en evidencia la relevancia de la intermediación financiera y el valor social sacrificado cuando estas instituciones ven distorsionada o dificultada su operación.
Nada de lo referido se observa hoy en Chile. La banca capta depósitos con spreads normales respecto de alternativas estatales libres de riesgo. Con los recursos captados se financian sin dificultad las necesidades de los clientes claramente solventes. Como debe ocurrir, gracias a su solidez patrimonial, la banca puede asumir y asume las pérdidas en clientes inviables. Hay un terreno intermedio, de clientes viables pero que enfrentan dificultades -desde las más leves hasta las muy severas- donde la banca, cumpliendo con su obligación básica de no poner en riesgo el pago cierto y oportuno de sus pasivos -los depósitos de los ahorrantes-, y buscando optimizar el manejo de su patrimonio, debe proceder técnicamente, con prudencia al mismo tiempo que con disposición a tomar riesgos. Este es un proceso delicado, socialmente muy valioso y con el cual -mientras la banca pueda captar recursos en condiciones normales y cuente con los incentivos correctos para definir a quién y cuánto prestar- no corresponde interferir.
La actual realidad del sistema financiero de EEUU es dramática y causa estragos en el funcionamiento de esa economía. Afortunadamente, la realidad en Chile es enteramente distinta. La banca está sólida y, actuando con cautela, solo cumple el rol social que le cabe en un ambiente en que ha aumentado la incertidumbre.




