Editorial

de La Tercera

 

Balance de la visita de Estado a Cuba

Feb. 14 , 2009

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Nunca estuvo muy claro el propósito de la visita de Estado de la Pre-sidenta Bachelet a Cuba. Ese país no es un socio económico ni político relevante de Chile, tampoco existe un tema contingente en la agenda bilateral, como bien lo reflejó un programa oficial consistente en eventos como la inauguración de una feria del libro, un foro económico-empresarial y otras actividades culturales.
Sí estuvo claro, en cambio, que el viaje causaría polémica en Chile, como ocurrió desde que la idea se puso sobre la mesa, pues la historia de la relación con ese país es un tema que divide a los chilenos. Incluso sin considerar aquello, el régimen cubano representa en aspectos esenciales la antítesis del chileno, empezando porque es una autocracia con 50 años en el poder, que no respeta los derechos y libertades de sus ciudadanos que hoy son la norma y el requisito de legitimidad política en el resto del continente, y cuyo modelo de desarrollo económico ha fracasado en la tarea de aumentar la prosperidad de los 11 millones de cubanos.
El hecho de que no fuera explicitado de qué manera se insertaba el viaje en los intereses de la política exterior chilena hace aún más lamentable el que ayer éste concluyera con una nota amarga, con la noticia de una columna de Fidel Castro comentando, en líneas generales, los temas que había abordado con la Presidenta durante la cita privada entre ambos la tarde del jueves. Terminada la entrevista, que se prolongó por 90 minutos y para ir a la cual la Mandataria interrumpió de improviso una actividad oficial, el retirado líder cubano escribió y publicó su texto en un medio electrónico. La Gobernante chilena, por su parte, respetando el carácter privado del encuentro, no se refirió al contenido de la conversación cuando fue consultada por la prensa a la salida del mismo.
Lo anterior constituye, a lo menos, una descortesía que, por supuesto, se transforma en hecho diplomático al provenir del líder de la Revolución, en cuya figura aún se sustenta ese proceso, pese a que formalmente ya no ostente cargo alguno en el gobierno. Sin previo acuerdo de ambas partes, se da por sentado que éstas respetan la confidencialidad del diálogo.


Lo más grave es que esto se convierte en un hecho político trascendente desde el momento en que Castro decide criticar la mediterraneidad boliviana -"extraordinaria humillación histórica", la llamó-, un tema sensible que Santiago y La Paz han acordado, y así lo han hecho saber a la comunidad internacional, tratar en forma exclusivamente bilateral.
El ruido político que causó el texto en Chile quedó patente en las reacciones de la Cancillería, que debió salir ayer a insistir en la bilateralidad de la relación con Bolivia (que posteriormente el canciller sostuviera, contradiciendo a Castro, que en definitiva el tema no se había tocado en la entrevista, confunde aún más las cosas); en las críticas desde la oposición y el oficialismo, por lo que se ha interpretado como intervención en los asuntos internos de Chile; y en el agradecimiento del mandatario boliviano a Castro por "pedir mar para Bolivia". Ello se suma a las fricciones que ya había causado la decisión de la Presidenta de no reunirse con representantes de la disidencia cubana, como pedía la Democracia Cristiana.
Si de conclusiones se trata, una de ellas debe ser la instrumentalización política que el régimen cubano hizo de la visita de la Mandataria, la cual estaba revestida de un carácter simbólico especial, tanto por su historia personal como por ser el primer gobernante de Chile en 37 años en pisar suelo cubano desde que lo hiciera en 1972 otro socialista: Salvador Allende. Así, en todas sus actividades la imagen de la Mandataria apareció directamente ligada a la de íconos como el Che Guevara y el propio Allende, enfatizando un vínculo del gobierno de Chile con un legado ideológico y político que divide profundamente al país.
Todo lo anterior confirma la premisa de que el viaje fue, en el balance final, de costos sin ganancias.



Comments:

QUE EVIDENCIA MAS NITIDA HA SURGIDO CON ESTE VIAJE A CUBA RESPECTO DEL VERDADERO ESPIRITU POLITICO - Y TAMBIEN EMOCIONAL - QUE ANIMA A MICHELLE BACHELET. ELLA, LA QUE EN CHILE ALEGA HASTA EL CANSANCIO POR LOS DERECHOS DE SU GENERO, NO FUE CAPAZ DE ABRIR LA BOCA, NI POR UN SEGUNDO, PARA DEFENDER UNO DE LOS MAS BASICOS DERECHOS HUMANOS AL LIBRE DESPLAZAMIENTO DE UNA MUJER IGUAL QUE ELLA QUE SUPLICA QUE LA DEJEN SALIR DE CUBA PARA VER A LOS SUYOS. EN CAMBIO, HIZO PROFESION DE FE CON SUS ABUSADORES

Posted by david on February 14, 2009 at 07:56 PM CLST #

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