Adelantamiento de elecciones presidenciales y parlamentarias
Jan. 08 , 2009
Uno de los requisitos que deben cumplir las elecciones es no afectar de manera innecesaria la vida ciudadana. Así, es perfectamente posible mantener las tradiciones propias de estas jornadas, que todo el país valora, pero sin causar molestias evitables.
Sin embargo, la forma como están regulados hoy los procesos electorales en Chile puede llevar a que se produzcan inconvenientes para muchas personas. Un ejemplo ilustrativo es lo ocurrido en las dos últimas elecciones presidenciales con la realización de la segunda vuelta en pleno mes de enero, época poco propicia para un acto de esta naturaleza.
De esta realidad se han hecho cargo varios proyectos de ley presentados en la Cámara de Diputados, dos de los cuales ya fueron aprobados en comisión y esperan el pronunciamiento de la sala. En ellos se propone adelantar en 30 días las elecciones presidenciales -actualmente deben realizarse 90 días antes del término del período del Presidente en ejercicio- y, como consecuencia de ello, también la fecha de una eventual segunda vuelta.
Parlamentarios de todos los sectores han manifestado su apoyo a la iniciativa, llamando al gobierno a ponerle urgencia a fin de que sea despachada con prontitud antes del inicio del receso del Congreso.
De ser aprobada esta proposición, la primera vuelta de la próxima elección presidencial y las parlamentarias se realizarían el miércoles 11 de noviembre, mientras que un eventual balotaje debería efectuarse el domingo 13 de diciembre.Esta propuesta es acertada y su aplicación permitiría evitar los múltiples inconvenientes generados por la fecha existente actualmente, en especial en los casos en que deba realizarse una segunda vuelta.
Entre esos inconvenientes cabe mencionar la interrupción de las vacaciones en enero y también el traslado de ellas al mes de febrero, con el consiguiente perjuicio para el sector turístico. También el hecho práctico de que el período de fiestas de fin de año no resulta el más apropiado para el desarrollo de una campaña eleccionaria.
A estas razones debe agregarse ahora la posibilidad de que se establezca a partir de estas elecciones el voto voluntario y la inscripción automática, como ya ha sido aprobado en días pasados por una de las cámaras. De no existir la obligatoriedad del voto, surge naturalmente la necesidad de despejar los inconvenientes que el ejercicio del mismo pueda causar a los electores, para evitar que esa voluntariedad contribuya a disminuir la participación electoral.
No obstante, si se quiere avanzar en este cambio es indispensable que exista un análisis en profundidad de los efectos que puede causar en otras áreas para evitar que se generen consecuencias imprevistas. Un ejemplo de esto, probablemente en el área más afectada, es la realización de los exámenes estudiantiles y de las pruebas de selección universitaria en esa época del año, lo que ameritaría una adecuada coordinación entre ambos procesos para no entorpecer su desenvolvimiento.
También con motivo de la discusión de este proyecto deberían revisarse algunas de las restricciones que la legislación vigente impone en los días de elecciones, muchas de las cuales hoy pueden resultar innecesarias. Tal es el caso, por ejemplo, de las normas que obligan al cierre de "teatros, cines y recintos de espectáculos o de eventos deportivos, artísticos o culturales".
Adicionalmente cabría considerar, como se planteó en la discusión parlamentaria, la posibilidad que la primera vuelta se lleve aefecto siempre un día domingo -aplicando así la misma regla que existe para el balotaje- para no agregar otro día al extenso calendario de feriados que ya ostenta Chile.
La propuesta parlamentaria de adecuar la fecha de las elecciones presidenciales apunta a la realización de los procesos electorales en mejores condiciones, por lo que cabría aprobarla a la brevedad para que exista certeza sobre las fechas en que ese importante proceso se realizará este año.




